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DUELO POR LO NO VIVIDO

En esta ocasión, aprovechamos este blog para hablar, escribir, sobre un tipo de Duelo del que se ha escrito muy poco, y, que consciente o inconscientemente todos transitamos por el, “El Duelo por lo no Vivido”.

¿Qué es el Duelo por lo no vivido? Es cuando algo no ha sido y no va a ser, pero, nosotros luchamos o sufrimos por lo que creemos que debió ser, lo que creemos merecer o lo que me hubiese gustado tener a lo largo de mi vida.

Sin darnos cuenta hay algo que nos afecta a nivel emocional y repercute en nuestros pensamientos, emociones y conductas. Nos llena de frustración la constante espera, la espera de algo que no va a llegar.

Así por ejemplo, si atendemos a nuestro diálogo interior, podemos sorprendernos pensando qué debió hacer mi padre, qué trabajo debí tener, cómo deberían ser mis hijos, cómo me hubiese gustado vivir mi vida…

Al estar focalizados en cómo deben ser las cosas o las personas acorde a mis expectativas, no me centro en como son en realidad, impidiéndome disfrutar o “digerir” lo que es, no consiguiendo ACEPTAR.

¿Qué hacer con un Duelo no vivido?  En este punto es muy importante la elaboración del Duelo. Un duelo es un camino que hay que transitar, un proceso porque es dinámico sino queremos quedarnos anclados al inicio del camino.

Respecto a lo que no ha podido ser, es muy importante trabajar algo para lo que no nos han enseñado: la RENUNCIA. Nos cuesta mucho renunciar, sin darnos cuenta, que al no saber o poder renunciar dirigimos nuestra atención a aquello que nos va a llenar de frustración, ansiedad o bajo estado de ánimo.

Tiene que ser un proceso consciente en que renunciamos a aquello que no existió, no existe y no va a existir, con el objetivo de conseguir la aceptación de lo que no es cómo querría que hubiese sido.

Así por ejemplo, si mi padre no iba conmigo al parque sería interesante que viese a mi padre en conjunto, puede ser que a nivel afectivo no fuese el padre que yo necesitaba, quería o me hubiese gustado, pero, quizás en otros campos si “estuvo a la altura”. Si lo vemos en conjunto y “la balanza sigue muy negativa”, razón de más para trabajar la renuncia a lo que no ha sido.

Si mi pareja no es muy social y a mí me gustaría una pareja que no sea tan tímida, tendremos adaptarnos, renunciar a la idea de la “pareja perfecta”.

El objetivo no es idealizar lo que no fue o “que nos dé igual”, el objetivo es cerrar un proceso, una etapa de algo que no ha sido y no va a ser.

A veces conseguiremos renunciar a través de un trabajo cognitivo, de modificar nuestros pensamientos, otras veces tendremos que realizar algún ritual para “despedirnos” de un ideal.

El duelo por lo no vivido nos puede causar tanto dolor como impedirnos vivir del momento presente en toda su potencialidad, estando aferrados no ya al pasado sino a una idea de pasado. Ese factor, ese dolor sordo que permanece es algo que con el adecuado trabajo, que con la asistencia profesional de un psicólogo en Málaga, puedes mejorar y llevar a mejor puerto. La renuncia, el trabajo cognitivo de ello y sobre todo, las ganas de superar y mejorar nuestro estado actual para ganar en calidad de vida.

Estamos para ayudarte.