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Navidad, Covid y Psicología

NAVIDAD, COVID Y PSICOLOGÍA

Ya están aquí, se acercan las fiestas navideñas  y vienen cargadas de incertidumbre ante cómo las festejaremos, incertidumbre que dificulta el poder adaptarnos a no saber muy bien qué haremos y con quién.

Las restricciones que estamos padeciendo, los cierres perimetrales, familiares en otras ciudades, no poder organizar viajes, vacaciones, reencuentros familiares… son situaciones que están provocando ansiedad, estrés, bajo estado de ánimo e irritabilidad.

Javier Álvarez, Psicólogo General Sanitario con despacho en Málaga nos ofrece algunas pautas para no sentirnos desbordados y, poder realizar un mejor afrontamiento de la situación, de la Navidad que tenemos llamándonos a la puerta.

Aceptación. La Aceptación no es lo mismo que la resignación. En la resignación hay lucha contra la situación y esa “lucha” provoca frustración ante lo que estamos vivenciando.

La Aceptación tiene que ser emocional y mental. Se trataría de ¿qué puedo hacer yo ante esta situación? Sí, no me gusta, no es lo que tenía planteado, pero es así y no lo voy a poder cambiar… ¿Cómo lo puedo vivir con el menos malestar posible? ¿Cómo puedo facilitarles a los de alrededor esta situación?

Planificación. Es importante planificar, adelantarnos a la situación. A las personas nos genera mucha angustia la incertidumbre, el no saber.

Es recomendable hacer planes, “planes abiertos y dinámicos” para irnos adaptando a las nuevas medidas o imprevistos que vayan surgiendo, los cuales visto lo visto, surgirán.

Dar seguridad a los niños. Los niños no tienen la vivencia de las Navidades que los adultos, para ellos son fechas muy especiales de ilusión y disfrute. Al dar seguridad a los niños conseguiremos que su vivencia no sea traumática, a la vez que les estaremos enseñando a cómo hacer frente a las dificultades y los imprevistos de la vida. Estaremos trabajando con ellos de una manera indirecta la Resiliencia.

¿Cómo recordarán estas Navidades dentro de unos años?, es algo que en gran medida dependerá de nosotros, los adultos. ¡Demos seguridad a los niños para que puedan disfrutar, en su inocencia, de estas fechas! Así, quizás, también podamos hacerlo nosotros.

Dejémonos ilusionar por el espíritu Navideño. Sí, soy consciente que no es fácil, que hay familias y colectivos que están viviendo verdaderos dramas y que hablar de ilusión y celebración puede resultar ofensivo y no es la intención que nadie se sienta ofendido.

Aprendamos de colectivos como los servicios médicos, no es lo mismo trabajar con una actitud negativa y derrotista que cuando les vemos en nuestros televisores, en situaciones muy complicadas, con un gorro de Papa Noel, eso es actitud, y eso es buscar ilusión donde es difícil encontrarla.

Ante una situación crítica la situación es la que es, pero la vivencia de cada persona es diferente. ¿Cómo la vamos a vivenciar  nosotros?

Recordemos qué es la Navidad. Para los creyentes les será más fácil recordar que se celebra en la Navidad, los que no lo son puede serles útil realizar introspección sobre que es para ellos la Navidad, buscarle el lado bueno a la familia, las vacaciones, el periodo de ilusión, magia y noches especiales.

Cuidémonos. Hagamos actividades que nos hagan sentir bien, que nos ayuden a desconectar o “cargar pilas”, tales como deporte, películas, música, hablar con amigos, lectura… cada cual conoce que le hace sentir bien.

Aprovechemos las nuevas tecnologías. Que no nos podamos juntar no quiere decir que no nos sentamos cerca los unos de los otros. Videollamadas, mensajes de voz, uvas virtuales… todo lo que se nos ocurra para no sentirnos solos será una buena conducta que repercutirá positivamente en nuestro ánimo y en nuestro bienestar emocional.

Pasar una Navidad “diferente”, “rara”, “difícil”, es una contrariedad pero el objetivo es que el año que viene y los siguientes las podamos celebrar como le guste a cada cual, recuperar una nueva normalidad y poder llevar adelante una salud mental adecuada.

Si tienes alguna dificultad o necesitas ayuda para equilibrarte de cara a estas fechas, Javier Álvarez, psicólogo en Málaga, te puede ayudar.

¡Felices fiestas!

ansiedad navidad

Navidad, ¿bien o en familia?

En estas fechas corre un chiste que pregunta: la Navidad, ¿bien o en familia? Detrás de un chascarrillo irónico subyace la sabiduría popular de algo que los psicólogos podemos dar fe… En Navidad se incrementan los conflictos familiares, además de dispararse las situaciones de ansiedad pre reuniones familiares, muchas veces solo con ver los primeros adornos.

no entrar al trapo de la ansiedad en Navidad
Fingers art of couple celebrates Christmas. Concept of man and woman during quarrel in New Year, child is upset.

Los motivos son varios, el vaso se ha ido llenando a lo largo del año, hemos ido dando excusas para no juntarnos, para no vernos, pero… y quedemos dilatarlo al máximo posible, incluso pensando en qué pasaría si no fuéramos, qué pasaría si ponemos una excusa y evitamos esa mesa navideña con todo lo que conlleva. La ansiedad en Navidad hace presa en nosotros y de pronto… llega el 24 de Diciembre y ya no hay excusa que poner. ¡Tenemos que sentarnos en la mesa con aquel familiar al que hemos intentado no ver ni escuchar durante un año!

Es el día del cuñado/a, primo/a y a veces incluso hermanos que saben de vino, entienden de cocina, saben como educar a nuestros hijos, de economía o de cualquier tema que se ponga sobre la mesa, y que además no se corta en criticar tu veganismo y sin cortarse un pelo para pontificar sobre política y de cómo arreglar la sociedad, por no hablar de tu vida personal, incluso. Si  a esto añadimos, como decíamos, antes que el vaso ya estaba casi lleno…voila!, tenemos servido el conflicto, que explotará en la cena de Navidad o al llegar a casa con la pareja (típicos daños colaterales posteriores y que muchas veces están a nuestro lado cuando la ansiedad en Navidad hace presa en nuestro ánimo).

Y ahora: ¡viene la Navidad!

Estamos muy acostumbrados a oír hablar “Personas tóxicas” y no nos damos cuenta o queda mal decir que también existen “cuñados tóxicos” y “familias tóxicas”, aquellos en los que pensar incluso nos puede disparar la ansiedad.

La diferencia es que una persona tóxica con la que no pertenece a nuestra familia podemos identificarla y una vez que lo hemos hechos apartarla de nuestra vida, es algo tóxico, no nos hace bien y decido que no lo quiero en mi vida.

¿Qué haces cuanto te tratan mal?

Me trato bien y me voy.

En cambio, ¿cómo apartar un cuñado, una suegra, un hermano o cualquier otro familiar sin que tenga un alto coste emocional para nosotros o para la familia?, ¿cómo no ser destrozados emocionalmente por un familiar tóxico sin romper la familia?

La respuesta es a través de la “actitud”. Debemos ser conscientes que en la vida a veces tenemos que “tragar ciertos sapos” para que las relaciones funcionen. Es necesario aceptar que no habrá una buena relación con un familiar tóxico pero que sí puede ser una correcta relación en la que por el bien de la familia hablemos del tiempo, los niños, o el programa de televisión sobre la Navidad.

Un error muy común es autoengañarnos diciéndonos: “yo no soy falso y como no me cae bien lo hago ver”. Eso en la jungla emocional podría estar bien, pero como hemos dicho que en la vida familiar hay que tragar ciertos sapos por el bienestar de nuestras parejas, hijos o restos de familia, la actitud ha de ser constructiva y de autocontrol desde la generosidad.

Si lo pensamos bien, hablar de temas triviales un par de veces al año por el bien de los que queremos no es un precio tan alto, es cuestión de actitud, actitud de “poner cara fácil”…sonreír, preguntar…

Sí aún así no funciona poco podremos hacer. Hay otro dicho que dice que dos “no discuten si uno no quiere”.

A mí me gusta más darle la vuelta y decir que “dos no se llevan bien si uno no quiere”. Si nuestra actitud es de sentarnos en una mesa, buscar temas de conversación, poner cara fácil y no funciona poco podremos hacer, pero nosotros habremos trabajado en el bienestar familiar y personal y, personalmente, habremos trabajado en lo posible no solo con nuestra ansiedad en Navidad sino también para con la familia, la pareja, y podremos estar satisfechos de no haber sido nosotros quienes no hayan puesto de su parte para salvar el momento.

La ansiedad en Navidad es algo común y no olvides que en cualquier caso, siempre hay psicólogos en Málaga dispuestos a ayudarte.