ansiedad Málaga

¿Qué indica mi ansiedad?

¿Qué indica mi Ansiedad?

La Ansiedad es una emoción que nos prepara para la acción, nos pone en alerta y nos moviliza para la ejecución de una tarea o para el afrontamiento de un peligro.

Podríamos decir que una cosa es la ansiedad “normal”, aquella que tenemos cuando vemos que llegamos tarde al trabajo, ante un examen, hablar en público, una cita… y otra cosa es la ansiedad que nos causa malestar, aquella que no podemos dominar y nos ocasiona toda una serie de sintomatología disfuncional que dificulta nuestro día a día.

En este post nos vamos a centrar en la Ansiedad que nos causa malestar. Aquella que no podemos controlar, que provoca una sintomatología que nos hace acudir a Terapia o a tomar fármacos, la cual muchas veces no sabemos a qué es debida.

La Ansiedad se produce principalmente por tres motivos o causas: Predisposición, Desencadenantes y Mantenimiento.

1. Predisposición. Nos estamos refiriendo a genética, personalidad y estilos de crianza. Aquí entraría la vulnerabilidad genética que tenemos a padecer ansiedad, nuestro tipo de personalidad y el cómo hemos sido criados, qué nos han ido inculcando a lo largo de nuestra infancia y pre-adolescencia. ¿seguridad, miedo, incertidumbre?, lo que en Psicología está muy relacionado con los tipos de apego (seguro, ansioso y ambivalente).

2. Desencadenantes. Es la ansiedad más fácil de identificar ya que conocemos el origen. Una ruptura de pareja, un despido, accidentes, discusiones, decepciones…

3. Mantenimiento. ¿Qué hace que se mantenga la Ansiedad en nuestra vida? A veces lo que hemos intentado para solucionar el problema ha hecho que se mantenga. Otras veces el propio miedo y malestar que nos causa la ansiedad hace que se cronifique, se convierte en un círculo vicioso del que nos cuesta salir.

Entre los factores de mantenimiento ocupa un lugar especial la “evitación”. Cuando algo nos produce Ansiedad tendemos a evitarlo, ese propio evitar es lo que muchas veces hace que cada vez el malestar sea mayor.

No se trata de exponerse a todo por no evitar, esto suele ser un error muy común, se trata de afrontar situaciones desde el control, desde la seguridad ante lo que estamos haciendo.

Pensemos en un niño que le da miedo la oscuridad, apagarle todas las luces día tras día hasta que se acostumbre solo valdría para traumatizarle, pasarlo mal y poco más.

Un afrontamiento correcto sería acompañarle, dejar una luz tenue al principio y, acompañar ese afrontamiento conductual con explicaciones, así también estaremos trabajando los pensamientos irracionales asociados al miedo, dando indicaciones de qué está sintiendo y que está pensando. Trataremos de inculcar la idea de que lo que está pensando y sintiendo es lo que crea la ansiedad y el miedo.

ansiedad malaga

En el despacho de psicología de Javier Álvarez en Málaga planteamos que la Ansiedad en realidad es nuestra amiga, (una amiga que es cierto es muy molesta), pero al fin y al cabo una amiga que viene a decirnos que algo no va bien, que algo en nosotros o en nuestra vida nos está creando malestar y no estamos sabiendo gestionar o estamos ignorando.

El problema que hay es que como es una amiga muy molesta no la escuchamos, y ella como es muy “pesada” cada vez nos visita más a menudo, es muy insistente, terca, no calla, habla más y más alto (cada vez más síntomas, de mayor duración y de mayor intensidad).

Nosotros intentamos ignorarla cada vez más, intentamos no escucharla haciendo más actividades, distrayéndonos, no pensando y si el malestar es muy alto tomando algún ansiolítico. Todo con tal de no escucharla, de no tener Ansiedad, ante lo que paradójicamente cada vez nos sentimos peor, con más ansiedad y más desanimados.

Podríamos utilizar la analogía de un comercial con exceso de celo que nos llama muchas veces y nosotros no le atendemos. El comercial sigue llamando, realizando su función, que es la de comunicarnos un mensaje. ¿Qué sucede cuando nos ponemos al teléfono y afrontamos esa llamada? Exacto, se transmite el mensaje y se acabaron las llamadas, se da cuenta que no vamos a comprar su producto, puede insistir alguna vez más, pero si nos ve con determinación dejará de llamar.

Pero… ¿Qué indica mi Ansiedad? En Terapia trabajamos marcando dos objetivos: uno la disminución de toda la sintomatología asociada a la ansiedad y dos entender (escuchar) a la ansiedad para localizar el origen, buscar y afrontar aquello que me produce malestar.

Para disminuir la sintomatología de la ansiedad utilizaremos técnicas enfocadas a la fisiología, como por ejemplo relajación, aprender a respirar, mindfulness, normalización, distracción…depende de cada persona será más adecuada una intervención u otra. Hay momentos en que el nivel de Ansiedad es muy alto y será necesario recurrir a algún tipo de fármaco, siempre, siempre debe ser prescrito por el facultativo correspondiente y no a demanda de cada persona o situación.

Una vez que el nivel de Ansiedad no es invalidante comenzamos a trabajar qué es lo que puede estar provocando ese malestar, y esto lo realizaremos con técnicas cognitivas que nos ayuden a explorar y a encontrar el origen.

Una vez que hemos encontrado el “origen”, nuestra amiga la Ansiedad nos abandonará, ya no hay mensaje que dar, la hemos escuchado y su función en nosotros habrá finalizado.

Pero, entonces… ¿Qué hacemos cuando sabemos cuál es el “mensaje?. Aquí solo se me ocurre contestar un enorme DEPENDE. Habrá veces que podremos modificar el origen de lo que nos causa la ansiedad y nos enfocaremos en esa tarea, otras veces tendremos que ACEPTAR algo que no me gusta, pero que no puedo cambiar, pero…  eso es otro tema.

Los Celos en Pareja. Psicólogo en Málaga

Una de las conductas que causan más malestar en uno mismo, en la pareja y que más nos encontramos trabajando en Terapia de Pareja como psicólogo en Málaga, son los celos, lo que denominamos conducta.

Podríamos definir los celos como un sentimiento de alta intensidad que provoca malestar emocional y conductas disruptivas en la pareja, poniendo la relación en crisis constantes que generan una relación disfuncional.

Disfuncional porque provoca una merma de la calidad en áreas como el intercambio de reforzadores positivos, la comunicación y principalmente menoscabando la confianza.

Los celos surgen cuando interpretamos algún estímulo o situación como amenazante para nuestra relación.

En este punto es importante distinguir entre “celos racionales” y “celos irracionales”.

Todos, en mayor o menor medida hemos sentido alguna vez a lo largo de nuestra vida la emoción de los celos, de una manera sosegada, racional, sabiéndolos interpretar y regular la intensidad emocional que nos generan. 

El problema surge cuando interpretamos un estímulo, ya sea una persona o una conducta como una amenaza, una amenaza para nosotros mismos o nuestra relación, y, convertimos algo “normal” en algo irracional, decimos irracional ya que no hay motivo para lo que estamos pensando, sintiendo y probablemente haciendo.

Es cuando por ejemplo “sospechamos” de un mensaje de whatssap, un café, una llamada, una mirada… cualquier situación es buena para dejar volar nuestra imaginación.

Nos convertimos en verdaderos detectives, miramos el móvil de nuestra pareja, su correo, podemos llegar a seguirla, hablar con amigos, aparecer en el trabajo con alguna excusa, cualquier cosa que pueda llevar a hacernos ver que estamos en lo cierto, que no es que yo sea celoso, es que tengo motivos para desconfiar.

Como además en los celos hay una conducta ansiosa acompañada de pensamientos negativos la interpretación de lo que estamos vivenciando nos hace ver real lo que es irreal. “Todo cuadra en nuestra mente”.

Las personas que sufren de conducta celotípica suelen tener (a grandes rasgos) dos características que hacen que se retroalimente dicha conducta: la inseguridad y la baja autoestima.

  • La inseguridad nos hace ver “amenazas”. Vemos  un peligro en agentes externos que no podemos controlar. De hecho las personas que sufren celos intentan “controlar” como mecanismo para la disminución de la ansiedad que padecen, sin darse cuenta que de tanto controlar acaban descontrolando (paradoja del control).
  • La baja autoestima provoca la comparación constante, una comparación distorsionada por el propio malestar.

Los psicólogos trabajamos los celos en Terapia Individual o en Terapia de Pareja.

Es recomendable alguna sesión con la pareja para ayudar a entender el porqué se producen los celos y el cómo podemos ayudar a tratar y superar los celos.

En una Terapia Psicológica, como psicólogo en Málaga, trabajamos las áreas deterioradas de la pareja como por ejemplo el control que se realiza, la desconfianza, el intercambio de reforzadores o el desgaste emocional que se ha producido.

A nivel individual se trabaja la Inseguridad, la Baja Autoestima, el cuestionamiento de la interpretación sobre hechos y nuestra pareja, el concepto de engaño, y aquellos pensamientos relacionados con el miedo: el miedo a perder a alguien sin darse cuenta que la pareja se deteriora, no por lo que yo estoy erróneamente interpretando, sino por todo aquel desgaste que estoy provocando en mí y en mi pareja.

desconfinamiento

Por fin llegó la hora del desconfinamiento, pero… no me siento bien

En estos últimos días me preguntan a menudo qué es el “Síndrome de la Cabaña” y si es un trastorno para preocuparse.

Primero aclarar que no, que no es un tratastorno psicológico, el “Síndrome de la Cabaña” es una nueva etiquetación (desgraciadamente) para definir una dificultad mayor de lo normal para adaptarse a una nueva situación.

Consiste en haber desarrollado miedo a salir a la calle o a interactuar con otras personas debido al confinamiento de estos casi dos meses.

Paradójicamente se está observando mayormente en personas a las que más les costó adaptarse al encierro.

El desconfinamiento y la problemática psicológica derivada del mismo va a depender de la percepción subjetiva que tengamos del peligro de contagio fuera de casa y en la interacción con otras personas.

La diferencia entre la percepción objetiva y subjetiva vendría no por lo que es sino por lo que nuestra mente nos interpreta de manera distorsionada la realidad de la situación, vivenciándola como peligrosa o amenazante.

Nos encontramos con una parte objetiva que es real, estamos en una situación desconocida, con una parte importante de la población que ha enfermado y en el peor de los casos un número muy alto de fallecidos.

La parte subjetiva es la que interpretamos bien erróneamente o nos llega de información que no es real.

¿Qué podemos hacer?

Desde el Colegio de Psicólogos se ha dado una información muy útil:

  1. Respetar las normas y las medidas de protección.
  2. Comportamiento responsable y solidario.
  3. Identificar tus posibilidades ante esta nueva situación.
  4. Saber que podemos contribuir a no contagiarnos o contagiar a través de mantener la distancia social y la higiene.
  5. Ser conscientes del gran esfuerzo que hemos hecho todos y de que podemos seguir avanzando.
  6. Seguir manteniendo llamadas y cafés virtuales.
  7. Implicar a todos los miembros de la familia en esta nueva situación.
  8. Centrarse en el presente.
  9. Informarte de lo que ocurre por fuentes oficiales.
  10. Mantener rutinas.

Teniendo una información correcta y manteniendo las medidas de protección individuales y sociales es el momento de salir a la calle.

Observemos que sensaciones tenemos estando de nuevo rodeados de gente y lejos del refugio en que hemos estado casi dos meses.

Permitámonos darnos un tiempo para normalizar algo que no es normal. La situación actual no la hemos vivido y provoca muchos pensamientos y sensaciones que nos pueden causar malestar.

La población más expuesta a sufrir las consecuencias de no adaptarse al desconfinamiento serían los ancianos y los hipocondríacos.

Ambas poblaciones por razones diferentes pero obvias que caracterizan a estos grupos poblacionales.

Llevado al extremo daría lugar al desarrollo de agorofobia que sería un trastorno de ansiedad producido por el miedo a quedarse atrapado, indefenso o a las multitudes.

No olvides consultar con un psicólogo si ves que lo que sientes y/o piensas te está causando malestar, es una situación nueva en la que la psicología puede ayudarte a lograr una adaptación adecuada normalizando las emociones y los pensamientos irracionales.

picologo en Málaga Javier Álvarez

Terapia Psicológica Online

Acceder a tener sesiones de terapia online supone ya de por sí romper una barrera: la del primer día adelante de la pantalla.

A muchas personas se les hace raro el acceder a su psicoterapeuta por un medio aparentemente tan “frío” como puede ser la videoconferencia pero si algo nos ha demostrado este tiempo en el que se ha desarrollado la cuarentena es que podemos adaptarnos a casi todo. Muchas gente a la que antes se le antojaba como una excentricidad, algo que nunca harían porque, “qué tontería plantarte delante de un ordenador para hablar con alguien pudiendo llamar por teléfono” encuentran que ver la imagen de esa otra persona es hasta reconfortante y en el caso de la psicoterapia, da un tono personal que muchas veces es muy parecido al de la propia consulta.

¿Cómo contacto con mi psicoterapeuta?

En mi caso suelo utilizar la plataforma de videollamas de Skype o algunas plataformas de telemedicina que permiten realizar este tipo de videollamada, pero no es la única forma de realizar una Terapia Online. Se puede hacer por distintos medios como WhatsApp, llamadas telefónicas, email o alguna otra plataforma: basta con que nos pongamos de acuerdo.

Se funciona por agenda, como cuando acudes a la consulta, y dentro de esta disponibilidad se intenta ser lo más accesible posible en función de la necesidad y urgencia del paciente.

¿Qué temas se tratan más en Terapia Online?

Al funcionar como una consulta normal solo que se implica más el punto tecnológico, los temas a tratar son muy variados, En terapia individual se trata la ansiedad, el bajo estado de ánimo, pensamientos obsesivos, crecimiento personal, fobias, crisis de pareja o familiares… Son muchos los temas, efectivamente pero nos podemos amoldar perfectamente.

¿Recomendaciones?

No tienes que complicarte mucho para disponer de una Terapia Online fructífera. Es conveniente que estés en una habitación, relajado, en la que no te vayan a interrumpir ni tengas que estar pendiente de ello, tener el ordenador a punto o el medio que se vaya a utilizar para la comunicación, y ¡listo!

Las sesiones son de una hora, como en consulta, y podrás acceder a tu psicoterapeuta de igual forma.

Si tienes cualquier otra duda o consulta, puedes llamarme al 618 058 800, mediante email, formulario en la web www.javierpsicologomalaga.com o, dentro de la misma web, en el botón “reservar cita”.

cuarentena

Afrontar la Crisis producida por el Coronavirus

Intentaremos en este post dar algunas directrices que ayuden a sobrellevar este encierro que es la cuarentena sanitaria que tanto nos puede beneficiar a todos.

Es importante normalizar (aunque suene mal) lo que estamos viviendo estos días. No deja de ser una situación excepcional que no por transitoria se convierte en menos dura.

Normalizar en el sentido de entender y aceptar que las emociones que estamos sintiendo estos días son emociones adecuadas a lo que estamos viviendo.

Es importante aceptar que sentir miedo, ansiedad, desesperanza y/o cualquier otra emoción es completamente normal. A fin de cuentas las emociones bien gestionadas nos indican nuestra relación con el entorno y saber manejarlas es lo que hace que tengamos una relación sana con ellas y con lo que ocurre a nuestro alrededor.

Habrá momentos del día en que iremos oscilando del pesimismo al optimismo. Es normal, no deja de ser una prueba exigente esta situación que vivimos.

Lo que no podemos dejar y ahí es donde hemos de trabajarnos es que dichas emociones gobiernen nuestro día a día.

Es importante la información pero lo perjudicial es la infoxicación: el exceso de información; el estar “pegados” todo el día al televisor esperando información nueva. Tenemos que obligarnos a desconectar de la saturación de información y dedicar tiempo a otras cosas.

¿Cómo enfrentarnos al día a día?

Lo principal es establecer rutinas. Un día puede pasar muy rápido o hacerse eterno; para ello establecer rutinas es primordial.

Si tenemos niños tendremos un trabajo más duro que hacer, tenemos que entretenerles, hacer que mantengan su actividad escolar y animarles, ¡casi nada!

A los niños es imprescindible darles seguridad, deben ver que nosotros no estamos desbordados, que mantenemos nuestro buen ánimo, según la edad se les puede explicar pero desde una perspectiva de luchar contra una contrariedad de la que vamos a salir.

Son días que pueden ser una oportunidad para estar juntos en familia, si nos damos cuenta uno de los mayores problemas de nuestra sociedad es la falta de tiempo, bien, pues de una manera impuesta (y no deseada) vamos a tener la oportunidad de tener tiempo para hablar, jugar cocinar, colocar cajones, pintar, leer, ver series…

Nuestros pensamientos tienen que ser nuestros aliados, esto es una lucha que tenemos, que vamos a ganar y para ello tenemos que poner nuestra cabeza a trabajar en positivo.

Pensemos que cada día es una batalla que hemos ganado y vivamos cada día acorde a esta lucha.

Hace poco me decía una amiga que era un confinamiento de ricos, refiriéndose a que dentro de lo malo en la mayoría de las casas las familias están juntas con el frigorífico lleno. Y con papel higiénico.

Pongamos a trabajar nuestras emociones y pensamientos a nuestro favor para realizar conductas que nos lleven a pasar estos días lo mejor posible.

Quedemos en casa, ¿cómo nos puede estar costando tanto quedarnos en casa cuando es algo en que nos va la vida y la de nuestra gente?

blue monday

Blue Monday e ir al psicólogo. ¿Qué está pasando?

El pasado lunes día 20 fue el llamado “Blue Monday” el día más triste del año, y apareció en todos los medios. Hasta se hicieron campañas publicitarias que hablaban de ello con intención de hacerte comprar para “pasar el día más triste” o que incluso te daban pautas de comportamiento para afrontarlo.

¿Qué hay de cierto en el “Blue Monday”? En realidad: nada. Blue Monday fue algo que se originó con motivo de una campaña publicitaria de la compañía (que ya no existe) Sky Travel, y su razonamiento se apoyaba en una fórmula pseudocientífica que desarrolló un profesor retirado de la Universidad de Cardiff (que ya se distanció del profesor). La ecuación en sí no se sostiene ni justifica nada de nada.

Así pues, ¿por qué consideramos que el Blue Monday es el día más triste? O ya puestos, ¿por qué los lunes son tristes y desapacibles? ¿Por qué nos cuesta tanto la vuelta al trabajo, ya sea después de Navidades o Verano?

La respuesta desde la psicología cognitiva la tenemos clara. los pensamientos influyen en nuestro estado de ánimo y estos los publicistas y los empresarios son conscientes de ello.

El “Blue Monday” es un fantástico ejemplo de cómo funciona nuestra mente, cómo los pensamientos anteceden a un estado de ánimo y como esos pensamientos y ese estado de ánimo producen una conducta, en este caso la compra de artículos que probablemente no necesito para encontrar bienestar en la compra y poder paliar las consecuencias del peor lunes del año… ¿Por qué el peor lunes del año? Pues porque me han hecho creer que ese pensamiento es real y que un lunes puede ser mejor o peor que otro cualquiera.

Yo, como psicólogo cuando alguien me plantea en terapia lo malo que son los lunes le contesto lo buenos que son para mí.

Esa persona en cuestión lleva todo el domingo por la tarde atormentándose con la idea de que mañana hay que trabajar, que hay que madrugar que tengo que ver a mí jefe, a ese compañero que mi mente me dice que es lo pero, y así, más y más pensamientos negativos.

Yo los domingos intento disfrutar del domingo y no pensar en el trabajo y cuando tengo un día negativo y pienso en lo malo que es un lunes automáticamente (ha sido un proceso terapéutico) pienso en: “¡¡Javier que tienes trabajo!!”, “Javier ten una actitud de intentar que sea un buen lunes, que quedan cinco días para otro fin de semana”, o cualquier otro que contrarreste los pensamientos negativos. No se trata de pensar en positivo, hoy en día hay muchos estudios que dicen que eso no funciona, se trata de tener pensamientos realistas.

Quizás un lunes no es el mejor día de la semana ¡pero tampoco es el peor lunes del año! ¿Blue Monday?… Es un lunes como otro cualquiera.

ansiedad navidad

Navidad, ¿bien o en familia?

En estas fechas corre un chiste que pregunta: la Navidad, ¿bien o en familia? Detrás de un chascarrillo irónico subyace la sabiduría popular de algo que los psicólogos podemos dar fe… En Navidad se incrementan los conflictos familiares, además de dispararse las situaciones de ansiedad pre reuniones familiares, muchas veces solo con ver los primeros adornos.

no entrar al trapo de la ansiedad en Navidad
Fingers art of couple celebrates Christmas. Concept of man and woman during quarrel in New Year, child is upset.

Los motivos son varios, el vaso se ha ido llenando a lo largo del año, hemos ido dando excusas para no juntarnos, para no vernos, pero… y quedemos dilatarlo al máximo posible, incluso pensando en qué pasaría si no fuéramos, qué pasaría si ponemos una excusa y evitamos esa mesa navideña con todo lo que conlleva. La ansiedad en Navidad hace presa en nosotros y de pronto… llega el 24 de Diciembre y ya no hay excusa que poner. ¡Tenemos que sentarnos en la mesa con aquel familiar al que hemos intentado no ver ni escuchar durante un año!

Es el día del cuñado/a, primo/a y a veces incluso hermanos que saben de vino, entienden de cocina, saben como educar a nuestros hijos, de economía o de cualquier tema que se ponga sobre la mesa, y que además no se corta en criticar tu veganismo y sin cortarse un pelo para pontificar sobre política y de cómo arreglar la sociedad, por no hablar de tu vida personal, incluso. Si  a esto añadimos, como decíamos, antes que el vaso ya estaba casi lleno…voila!, tenemos servido el conflicto, que explotará en la cena de Navidad o al llegar a casa con la pareja (típicos daños colaterales posteriores y que muchas veces están a nuestro lado cuando la ansiedad en Navidad hace presa en nuestro ánimo).

Y ahora: ¡viene la Navidad!

Estamos muy acostumbrados a oír hablar “Personas tóxicas” y no nos damos cuenta o queda mal decir que también existen “cuñados tóxicos” y “familias tóxicas”, aquellos en los que pensar incluso nos puede disparar la ansiedad.

La diferencia es que una persona tóxica con la que no pertenece a nuestra familia podemos identificarla y una vez que lo hemos hechos apartarla de nuestra vida, es algo tóxico, no nos hace bien y decido que no lo quiero en mi vida.

¿Qué haces cuanto te tratan mal?

Me trato bien y me voy.

En cambio, ¿cómo apartar un cuñado, una suegra, un hermano o cualquier otro familiar sin que tenga un alto coste emocional para nosotros o para la familia?, ¿cómo no ser destrozados emocionalmente por un familiar tóxico sin romper la familia?

La respuesta es a través de la “actitud”. Debemos ser conscientes que en la vida a veces tenemos que “tragar ciertos sapos” para que las relaciones funcionen. Es necesario aceptar que no habrá una buena relación con un familiar tóxico pero que sí puede ser una correcta relación en la que por el bien de la familia hablemos del tiempo, los niños, o el programa de televisión sobre la Navidad.

Un error muy común es autoengañarnos diciéndonos: “yo no soy falso y como no me cae bien lo hago ver”. Eso en la jungla emocional podría estar bien, pero como hemos dicho que en la vida familiar hay que tragar ciertos sapos por el bienestar de nuestras parejas, hijos o restos de familia, la actitud ha de ser constructiva y de autocontrol desde la generosidad.

Si lo pensamos bien, hablar de temas triviales un par de veces al año por el bien de los que queremos no es un precio tan alto, es cuestión de actitud, actitud de “poner cara fácil”…sonreír, preguntar…

Sí aún así no funciona poco podremos hacer. Hay otro dicho que dice que dos “no discuten si uno no quiere”.

A mí me gusta más darle la vuelta y decir que “dos no se llevan bien si uno no quiere”. Si nuestra actitud es de sentarnos en una mesa, buscar temas de conversación, poner cara fácil y no funciona poco podremos hacer, pero nosotros habremos trabajado en el bienestar familiar y personal y, personalmente, habremos trabajado en lo posible no solo con nuestra ansiedad en Navidad sino también para con la familia, la pareja, y podremos estar satisfechos de no haber sido nosotros quienes no hayan puesto de su parte para salvar el momento.

La ansiedad en Navidad es algo común y no olvides que en cualquier caso, siempre hay psicólogos en Málaga dispuestos a ayudarte.

piscologo y terapueta

Psicólogo en Málaga: diferencias con el terapeuta

Cuando necesitas un profesional de la psicología en Málaga tienes un amplio abanico donde elegir, pero este post va más orientado a diferenciar y que puedas conocer la distinción entre Psicólogo y Terapeuta, para que siempre tengas claro a qué profesional vas a ir y cuál te conviene en función de tu necesidad.

El terapeuta.

Normalmente el terapeuta realiza una función de apoyo a personas con trastornos emocionales o mentales, pero eso variará mucho de su formación y especialización. Su labor es la de asesorar, apoyar y guiar a los pacientes. Un terapeuta (que no sea psicólogo o psiquiatra, como hay muchos, que son trabajadores sociales o consejeros), no tiene el poder de diagnosticar de forma fundamentada como un psicólogo ni de elaborar propuestas de intervención.

Están especializados en ayudar y orientar, apoyando al paciente en su toma de decisiones para que sea productiva y adecuada a la terapia.

El psicólogo.

Sin embargo el psicólogo en este caso, presenta diferencias profundas con el terapeuta. Para empezar la formación, puesto que los psicólogos están acreditados por la carrera de Psicología a la par que también suelen formarse posteriormente en terapias distintas (un psicólogo puede especializarse en varios tipos de terapias, como es el caso de Javier, y puede ayudar en múltiples campos de la psicología y en distintos tipos de terapia.

Además, otra diferencia es que un psicólogo no es siempre un terapeuta puesto que los hay que no se dedican a ello. Un ejemplo de esto son los piscólogos educativos que realizan una importante labor en las instituciones educativas asesorando y dando apoyo a alumnos, profesores o grupos.

Por otro lado el psicólogo sí tiene los conocimientos y formación adecuados para establecer diagnósticos de trastornos o problemas mentales, pudiendo discernir y ponderar cuáles son las mejores líneas de acción en función de la afección que se presente. Puede brindar apoyo, orientación y dar terapia necesaria a sus pacientes para ayudar a mejorar su estado y su calidad de vida.

Además gracias a su amplia formación constante pueden proponer distintos tipos de terapias, algunas más especializadas, para tratar al paciente de forma más efectiva.

Por lo tanto tenemos que un psicólogo puede ser un psicoterapeuta, es decir, alguien que se ha especializado en piscología clínica o de la salud.

Un psicólogo en Málaga podrá tratar los problemas que tengas con un diagnóstico, una propuesta de terapia y un seguimiento en el tiempo que haga que puedas afrontar tus problemas con la tranquilidad de estar en manos de un profesional cualificado para ello. Y si tienes preguntas o consultas no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

proceso de duelo

El proceso de duelo

Algo indisoluble del ciclo de la vida es perder. Perder seres queridos, perder a gente conocida, asistir a funerales, entrar en ese momento en el que todo es aflicción y los que nos rodean también está marcado por ese dolor.

Habitualmente cuando se padece el duelo, se afronta y poco a poco, con el tiempo y la actividad diaria, se va dejando atrás, tan solo recordado quizás por fechas o por algunos acontecimientos marcados tanto en el calendario como en las tradiciones familiares.

Pero cuando ese proceso de duelo es algo que nos supera puede ser el momento de pedir ayuda. Porque no siempre estamos en la mejor disposición de afrontar algo tan duro como la pérdida. Y esa pérdida adquiere muchas formas, pueden ser personas, familiares, conocidos hasta mascotas con las que hemos tenido una fuerte vinculación emocional.

Y no se trata de olvidar. No es el actuar como si nunca hubiera existido. Es algo más, es asimilar que se ha ido, y que todo sigue. Y quizás eso se antoje como inabarcable, inmenso e imposible de superar. Y no pasa nada: un profesional de la psicología puede ayudar en ese proceso de duelo, para entender lo que sentimos, lo que afrontamos, lo que supone la pérdida y la reacción de nuestro ánimo, de nuestras emociones ante la situación.

Porque es algo que ocurre y siempre ocurrirá y muchas veces no estamos en el mejor momento para asimilarlo, para procesarlo e incluso para explicarlo a los más pequeños. Es por eso que la preparación de un psicólogo puede ayudar en sesiones en las que hablará y trabajará en torno a esos sentimientos y ese proceso de duelo.

Para algunas personas o para personas que están en un momento vital que les permite asimilarlo, es algo doloroso pero que poco a poco irán superando. Para otras personas quizás por su tendencia emocional o por su momento vital, se convierte en un mundo y puede incluso frenar el desarrollo del día a día porque multitud de pensamientos y emociones los abarcan e impiden concentrarse en el ahora, tan solo sintiendo la pérdida.

El psicólogo no te “ayudará a olvidar”. Te ayudará a entender lo que estás pasando y cómo afrontarlo, cómo incorporarlo a tu vida y cómo recuperar el día a día. Porque el duelo puede herir y doler, pero no superarlo, duele más y un buen profesional tan solo se preocupa de que mejores, de ayudar y de hacer que tu vida diaria sea lo mejor posible.

dialogo interior

El diálogo interior y las profecías autocumplidas

A veces tendemos a condicionarnos, tanto a nosotros mismos como a nuestras actitudes ante las situaciones y los acontecimientos, debido a nuestro propio tren de pensamientos, pensamientos de corte negativo.

Esos pensamientos en muchas ocasiones no son propios, pueden haber sido inculcados. Quizás no con mala intención, pero puede darse que de tanto repetirse se acabe interiorizando a un nivel muy profundo. Decían aquello de que “una mentira contada mil veces puede acabar siendo una realidad”, y en estos casos, si lo unimos al tremendo poder que tienen nuestras mentes, pueden dar lugar a actitudes y formas de comportamiento que vienen dados por ese proceso.

Te puedes descubrir haciendo cien maniobras para aparcar, porque “total, con lo mal que se te da tardarás una eternidad”. O que te veas negado para cualquier actividad manual más o menos mañosa porque “es que siempre has sido muy torpe y a ti eso nunca se te ha dado bien”, repetido una y mil veces en edades tempranas (y no tan tempranas), por alguien cercano. Muchas veces hemos podido escuchar el momento “es que no vale para estudiar”, dicho por progenitores, propios o ajenos, y a la larga, salvo contadas ocasiones, suelen darse procesos en los que se acaba por un abandono de los estudios, cuando quizás esa falta de incentivo hizo que el esfuerzo siempre se viera sofocado por el diálogo interno de esas palabras escuchadas de que no “vale para estudiar”.

Esos diálogos internos son los que a la larga nos boicotean, favoreciendo actitudes muy negativas ante acontecimientos que no tienen por qué ser algo malo para nosotros, que no tienen por qué suponer un esfuerzo extra. Pero la actitud derrotista nos atenaza porque lo hemos oído tantas veces que ya está asumido (sin tener por qué ser verdad), simplemente requiere el esfuerzo de deshacerse de esa interiorización.

Ahí está el trabajo a desarrollar con un psicólogo. En este caso el psicólogo te puede ir guiando, haciendo ver, no “convenciéndote”, sino a través de una terapia adecuada, descubriéndote que ese diálogo interno es algo que nosotros mismos nos ponemos como excusa o que nos ha hecho tanta mella que nos negamos el darnos la oportunidad de hacerlo.

Decía Sun Tzu, en El arte de la Guerra:

«Conocerse a uno mismo y conocer a su enemigo, es no ser derrotado en cien batallas.

No conocerse a uno mismo es derrota segura.

Llegar a conocerse a uno mismo y perder una batalla es una victoria por derrota».

Así que no esperes que llegue la batalla: prepárate, conócete a ti mismo, pide ayuda si la necesitas porque tienes la suerte de que aquí estamos para eso, para ayudarte, y desembarazarte de esos diálogos internos que te lastran y pueden negarte algo que realmente te mereces.