astenia primaveral

Las implicaciones psicológicas de la astenia primaveral.

Acaba el invierno y llegan los días de sol. Y con el sol, no sabes por qué, te llega también una sensación extraña, como que estás más cansado, más agotado, que se te quita el hambre y el sol, que empieza a calentar, te sienta como un martillazo. Que la luz te supera y tienes dificultades de concentración.
Hay más síntomas, claro: apatía, falta de libido, problemas de concentración, cambios de humor e irritabilidad, pérdida de motivación.

No, no te pasa nada grave, al menos de entrada. Se trata a de la astenia primaveral.

Y ¿qué es la astenia primaveral y por qué, además de físicos, tengo síntomas psicológicos?

La astenia primaveral es un trastorno adaptativo leve, que normalmente desaparecen conforme la estación avanza. Este cambio de estación es lo que provoca esos síntomas al llevarle a nuestro cuerpo y a nuestra mente a forzarlo a adaptarse a ese cambio climático: temperatura, horas de luz, mayor presencia de polen en el ambiente, horas de sueño que pueden empezar cuando todavía hay luz diurna…

Lo cierto es que estos cambios son cada vez más bruscos, no acabamos de salir de una calima cuando viene una ola de frío y lluvias, tres días de sol, terral, sol, otra vez lluvias… La astenia primaveral parece que nos va a volver tan desequilibrados como al clima. Y nuestro cuerpo y mente piden adaptarse.

Cuando empezamos a sentir los síntomas de la astenia, en los últimos coletazos del invierno que se adentran, muchas veces, en las primeras semanas de la primavera, tenemos que hacer un esfuerzo para mantener nuestro ritmo de vida y no decaer, y eso a veces no es fácil. Es un esfuerzo mental y físico importante que nos puede producir estrés, al que se une el cansancio y la apatía que produce la propia astenia y que, de forma comprobada, además, afecta en mayor medida a las mujeres.

Se puede sumar también mayor dificultad para adaptarse a la situación si tenemos un cuadro de ansiedad, depresión, medicación continuada, y como no el abuso de alcohol o alimentos/sustancias estimulantes.

astenia primaveral
astenia primaveral

¿Puedo evitar la astenia?

Puedes hacer por minimizar los efectos, no vamos a decir de entrada «evitar», porque de ello depende muchos factores, algunos de los cuales no están en nuestras manos. Depende mucho de la persona, de sus hábitos, actitudes, pero también de lo consciente que sea de que la padece. Por supuesto factores como los ya mencionados como la depresión y la ansiedad influyen. Pero el estrés, el sedentarismo, algunas patologías relacionadas con el metabolismo, las respiratorias y hepáticas, también influyen.

Modificar los hábitos para mejorarlos, ceñirnos a un horario de comidas y sueño sanos en la medida de lo posible e intentar hacer algo de ejercicio pueden ayudar mucho a disminuir los síntomas de la astenia, igual que el no siempre eliminable estrés, en función de nuestro entorno familiar, social y laboral.

Por supuesto siempre recomendaremos que si esas sensaciones, esos malestares psicológicos de apatía, desinterés, cansancio continuo, falta de motivación, estrés continuado o ansiedad más disparada de lo normal persisten más allá de unas semanas, consultes a un especialista; en psicología en el Gabinete de Psicología de Javier Álvarez estaremos más que encantados de atenderte, escucharte y proponer formas de mejorar tu situación a través de una terapia adaptada a tu caso y a tus necesidades. Porque estamos para escucharte, estamos para ayudarte.

inteligencia emocional

Consecuencias de no educar en inteligencia emocional – Análisis de Inteligencia Emocional de Belén Aguilera

Hoy os traigo un artículo algo diferente en forma, pero no en contenido. Desde hace tiempo llevo queriendo hablar acerca de la falta de inteligencia emocional tanto en las nuevas generaciones como en todas las precedentes. Cuando escuché esta canción por primera vez, supe que era el pequeño empujón que me hacía falta para escribir acerca del tema y que se pudiesen observar las consecuencias directas ocasionadas en la edad adulta por la falta de educación emocional en la etapa infanto-juvenil. A continuación, iremos analizando cada parte de la canción y qué es lo que refleja la artista en cada verso.

Todo va bien, pero me siento regular
Una de cada cien veces me paro a revisar
Por qué a veces río y luego rompo a llorar
Calor y frío, me siento bipolar

Una de las principales consecuencias de la ausencia de educación emocional es la incapacidad para identificar tus propias emociones. Este desconocimiento de las emociones nos empuja directamente a un estado de inestabilidad que nos puede llevar a estar constantemente en los extremos. Si solo sabemos reconocer tristeza o alegría, nos perdemos todo el abanico de posibilidades que nos ofrecen nuestras emociones. A su vez, este déficit de entendimiento, potencia aún más el sentimiento de estar perdidxs, incrementándose así la sensación de que lo que nos esté pasando no podemos gestionarlo por nuestra propia cuenta por falta de recursos o porque directamente no podemos hacer nada. Por supuesto, todos estos factores contribuyen a que percibamos en nosotrxs mismxs una mayor inseguridad y que nuestra autoestima se pueda ver afectada.

A veces algo que no sé identificar
Y es que creo que no es nada en particular
Pero tengo la mala costumbre de callar
Y aunque preguntes nada, no te lo voy a contar

Porque no lo sé ni yo
Si me pasa algo o no
Estamos todos mal, acéptalo
Estamos todos ocultándolo

inteligencia emocional

Educar en emociones es educar en habilidades personales y sociales. Cuando en casa no existe esta libertad de comunicar las emociones y los sentimientos, convertimos esta libertad en un tema tabú que nos acompañará hasta que, probablemente y de manera forzada, una situación te lo exija en algún momento de tu vida. Con esto quiero decir que la mayoría de las veces, nos enfrentamos a las demandas emocionales sin un previo bagaje que nos ayude a afrontarlas, aprendiendo mientras ocurren y frecuentemente, aprendiendo a base de darte contra la pared. Si desde pequeñxs se normalizase que hablar de las emociones es algo sano y necesario, no tendríamos tanto miedo a compartirlas y, sobre todo, no tendríamos tanto miedo a proyectar una imagen de debilidad al hacerlo. Por desgracia, con frecuencia nos encontramos que hablar de nuestras emociones es sinónimo de vulnerabilidad y de intrusión a la propia intimidad, sin embargo, se trata de todo lo contrario. Tener la capacidad de abrirte a los demás y exponer lo que sientes, contribuye a una mayor comprensión de ti mismx y a fortalecer tu habilidad para gestionar tus propias emociones y entender la de los demás.

Estamos actuando
Fingiendo que nada es para tanto
Riéndonos de traumas que estamos superando
Buscando
En el horóscopo el informe semanal
Esta es nuestra inteligencia emocional

En esta parte de la canción he decidido destacar todo porque no hay ni una sola coma que se pueda desaprovechar. En este caso la artista refleja perfectamente dos de las mayores consecuencias de las carencias en educación emocional: el grado de consciencia de la importancia de las emociones, y la ausencia de recursos para entenderlas y la desesperación por encontrarlos. Cuando no somos conscientes de que las emociones regulan nuestra conducta, nos olvidamos de que son la fuente más inmediata para cambiar algo que nos está perjudicando a nosotros o a nuestro entorno más cercano. Por mucho que intentemos cambiar la superficie, si no tratamos todo aquello que lo sustenta no seremos capaces de encontrar el equilibrio necesario para andar sobre ella. Las emociones y la regulación y comprensión de estas tienen una conexión directa con nuestra forma de ser y de actuar ante lo que nos sucede, si no conseguimos escucharlas, estamos desaprovechando el mayor recurso para conseguir la famosa y ansiada estabilidad.

“Buscando en el horóscopo el informe semanal, esta es nuestra inteligencia emocional”. Esta frase representa lo que nos encontramos día tras día en sesión: personas perdidas, que no solo no saben ni escucharse ni entenderse, sino que ni siquiera saben dónde buscar. Hemos recibido una educación tan escasa en tratar y jugar con las emociones que al final hemos creído que la solución a nuestros problemas emocionales no reside en nosotrxs mismxs. Por suerte, contamos con una disciplina que se centra en entender y tratar estas emociones, pero ¿no creéis que en cierto modo es una pena que esa responsabilidad decaiga con frecuencia en los profesionales de la psicología? Nuestras emociones son nuestra propia responsabilidad y si no nos esforzamos en comprenderlas y cuidarlas, estaremos dando de lado a una parte crucial de tu desarrollo personal y sobre todo, acabaremos recurriendo a este horóscopo semanal para saber qué nos esta sucediendo en lugar de recurrir a nosotrxs mismxs.

Todo va bien, no se me puede discutir
Pero es que todavía no me he parado a sentir
Hay algo que avisa y que no se me va a ir
Será por la prisa o porque no lo quiero oír

inteligencia emocional

Esta dificultad para definir e identificar las emociones, dificultan que también seamos capaces de ver las consecuencias que pueden traernos. Cuando nuestro cuerpo y nuestra mente perciben algún tipo de peligro, nos envían señales de alerta que sólo podremos reconocer si estamos en contacto continuo con lo que sentimos. La famosa ansiedad o los problemas de insomnio entre otras, son algunas de estas manifestaciones que sólo aquella/aquel que tenga una relación estrecha con sus emociones podrá reconocer como una señal de alerta de que algo no va bien, convirtiéndose así en un recurso adaptativo. Esto le hará saber dónde tiene que actuar y trabajar de forma más eficaz consigo mismo para que el problema que lo está generando cese cuanto antes. Sin embargo, si no sabemos interpretar estas señales, será mucho más difícil encontrar soluciones ya que tendremos que trabajar el doble: encontrar de dónde procede el problema e intentar solventarlo.

Y solo se agiganta como cuando aquel nudo en mi garganta
O cuando me miro al espejo y lo que veo no me encanta

No sé qué me quiero decir
Solo sé que hoy no me puedo dormir

Para finalizar, ni que decir tiene que esta falta de comprensión de nuestras emociones se puede traducir en falta de fortaleza para hacer frente a los problemas que nos hacen dudar de nosotrxs mismxs. La autoestima no se trata de algo permanente que siempre se encuentre en el mismo punto. Nuestras emociones contribuyen a ello y si nos encargamos de conocerlas y regularlas, también contribuimos a que podamos hablar con nuestra autoestima de TÚ a TÚ de manera honesta e intentando negociar lo que es mejor para ambos.

Espero que os haya gustado esta publicación, me ha parecido una forma entretenida y diferente de poder hablar sobre inteligencia emocional y agradezco enormemente que música y psicología se unan una vez más para transmitir mensajes tan importantes.

Relaciones sociales

¿Cómo puedo mejorar mis relaciones sociales?

Relaciones sociales, cómo mejorarlas.

Las personas somos seres sociales, la socialización forma parte del bienestar emocional de los seres humanos. Necesitamos tener relaciones sociales para sentirnos plenos y no sentirnos solos.

El psicólogo Abraham Maslow propuso allá por 1943 la pirámide de Maslow o jerarquía de las necesidades humanas.

En dicha pirámide se realiza una jerarquización en cinco niveles en que la necesidad afectiva la sitúa en un tercer nivel, detrás de las necesidades básicas  (respirar, comer, dormir) y de las necesidades de seguridad.

Aun así, siendo la socialización y el contacto afectivo tan importante para nuestro desarrollo personal, es algo que tendemos a descuidar, lo que provoca una mala calidad de nuestras relaciones personales y por ende relaciones sociales.

Vivimos en una época de gran desarrollo tecnológico y paradójicamente cada vez nos sentimos más alejados los unos de los otros: ¿Qué es lo que está pasando? ¿Por qué es una demanda cada vez mayor para los psicólogos?

Amigos “virtuales” que no hemos visto nunca pero nos felicitan cumpleaños, grupos de mensajería en que se nos felicitan fechas especiales o se dan pésames, pero, sin nos paramos a pensar… ¿Quién está compartiendo esa tarta o acompañando físicamente en un momento malo?

Lo “virtual” está sustituyendo al “contacto físico”, lo cual está provocando un deterioro en las relaciones sociales.

Tomamos café con personas que tienen el móvil en la mano, y a la vez se produce el curioso fenómeno que al llamarlas no contestan, o bien tardan horas o días en contestar un mensaje o devolver la llamada.

Situaciones de este estilo oímos a menudo en los despachos de psicología cuando “sale” el tema de las relaciones sociales, cuando “sale” el tema de la soledad, siendo la soledad uno de los temas que más trabajamos los psicólogos, consecuencia del impacto que causa en nuestra psique y en nuestras emociones las relaciones sociales.

Bien es cierto que la “soledad” no es la demanda que recibimos en una primera visita, pero suele ser un detonante de procesos de ansiedad, bajo estado de ánimo, frustración o crisis vitales. Podríamos decir que es algo que subyace en el trasfondo del malestar personal, algo que a menudo no se identifica como causa sino como consecuencia.

Numerosos estudios muestran que cada vez más personas se sienten solas en esta época digital. Sin darnos cuenta, estamos dejando que los móviles nos acerquen a personas que tenemos lejos y nos alejen de personas que tenemos cerca.

Vivimos de una manera tan rápida que la vorágine del día a día termina arrastrándonos hasta con las personas con las que tenemos buenas relaciones, eso influye en que nos es más “cómodo y fácil” mandar un mensaje que “perder” unos minutos de nuestro tan escaso tiempo.

¿Te suena este tipo de comunicación?, ¿Lo haces?, ¿Te lo hacen?:

-“Buenas, ¿cómo vas?”

-“Bien, todo bien, ¿Y tú?

-“Bien también. Bueno nos llamamos!”

-“OK”

Si no tenemos buenas relaciones sociales o no las cuidamos podemos sentirnos aislados, y es ahí cuando surge la sensación de soledad y el malestar.

Recordemos que la soledad no es mala, de hecho es sano saber estar con uno mismo, lo malo es la sensación de soledad. Sensación que se puede sentir estando con gente a nuestro alrededor, es una alarma que nos está indicando algo, un “piloto rojo” que se enciende en nosotros y al que hay que atender, una preocupación que tenemos que transformar en “ocupación”, ocuparnos de qué me está sucediendo, y no en ocupar el tiempo en actividades.

relaciones sociales

Pero… ¿Qué podemos hacer para mejorar nuestras relaciones sociales?

Las relaciones sociales (como todo en la vida) hay que cuidarlas. Cuidarlas exige esfuerzo, tiempo y dedicación.

Vivir en la era digital que comentábamos anteriormente, puede y deber ser un plus para nuestras relaciones, como todo en la vida es saber hacer uso de ellas, entender cuando toca un mensaje, una videollamada y cuando un café o una llamada para tener contacto físico.

A la vez es importante realizar un trabajo de conocimiento y de asumir la responsabilidad de cada uno en cómo nos estamos relacionando, qué necesitamos y qué es lo que estamos sintiendo.

Cuando estamos en paz, cuando tenemos serenidad lo transmitimos, algo que es muy atrayente para que quieran estar con nosotros. Transmitir “buen rollo” funciona como un imán para las relaciones sociales, facilita la interacción.

Pequeñas recomendaciones para mejorar nuestras relaciones.

  • Tiempo. Dedicar tiempo, tiempo de calidad en que la persona note que estoy aquí para ti.
  • Escuchar. La escucha activa es un factor importantísimo, es escuchar con las orejas y escuchar con el cuerpo. Recordemos que la información no verbal tiene más importancia que la información verbal. ¿Qué estoy transmitiendo mientras escucho?, a dónde estoy mirando, posición corporal, asentir, no cortar frases, dejar hablar…
  • Empatizar sin juzgar. Intentemos empatizar para saber qué está viviendo la persona que tenemos delante de nosotros, se trata de intentar entender, entender que hay detrás de lo que me están contando y porque me lo están contando a mí.
  • Hablar de uno mismo. Cuando en una conversación se produce reciprocidad la intimidad fluye, se produce un clima de confidencialidad que facilita la comunicación. Podríamos decir que “estamos en el mismo canal”.
  • Trabajar nuestro “diálogo interior” para ver cómo enfocamos las relaciones, con qué prejuicios o actitud acudimos a una conversación.
  • Preguntar. Preguntando mostramos interés a la vez que se clarifican las dudas que tengamos, nos ayuda a intentar entender y empatizar.
  • Pedir. Cuando no sabemos qué nos están pidiendo o que esperan de nosotros tendemos a interpretar, algo que suele llevar a malos entendidos.
  • Autenticidad. Se auténtico, honesto, opinar sin juzgar pero acorde a tus principios, que se sepa quién eres y qué se puede esperar de nosotros.

acompañamiento duelo

Qué no hacer en duelo – Como realizar un buen acompañamiento

Acompañar en duelo es una de las cosas más difíciles que resulta realizar con las personas que queremos. Nos causa ansiedad, malestar e incomodidad, por no saber qué hacer al ver sufrir a aquella persona a la que queremos.

En el Gabinete de Psicología  -Javier Álvarez de Málaga tenemos una unidad de acompañamiento en duelo en la que a menudo familiares y amigos nos preguntan qué hacer, cómo acompañar a consecuencia de la ansiedad, el malestar y el sufrimiento causado por la muerte.

Necesitamos “hacer para sentirnos útiles”,  sin darnos cuenta que el duelo es un proceso, un camino que hay que recorrer, en el que no valen atajos, no hay fórmulas mágicas para mitigar el dolor que nos causa la pérdida de un ser querido.

Una buena manera de acompañar es no caer en todas las cosas que es mejor no hacer, que precisamente son las que más dolor e incomprensión causan al doliente.

Solemos decir a los consultantes que más importante que qué hacer es qué NO hacer, para no causar más dolor de manera inconsciente al doliente.

Ten en cuenta que tú “simple presencia”, el estar,  es un bálsamo para el dolor, por ello no tengas mayor expectativa que estar, estar al lado de la persona que quieres, al objeto de acompañarle en el proceso que tiene por delante, que no le vas a poder evitar pero sí acompañar.

A grandes rasgos algunas cosas a evitar serían las siguientes:

  • 1. No le digas al doliente cómo debe sentirse, cada duelo y cada persona tienen unas características diferentes, lo que a algunas personas les hace bien a otras les hace mal. Escuchemos a la persona y veamos qué es lo que necesita y no lo que yo creo  que le vendría bien.
  • 2. No intentes saber qué decir o qué hacer, probablemente ni el propio doliente sabe qué necesita y lo que le va bien por la mañana puede que le cause malestar por la tarde, es una etapa de mucha confusión.
  • 3. No cambies de tema intentando distraerle, la persona necesita hablar una y otra vez de su pérdida para integrar la vivencia en su psique y en su día a día.
  • 4. No caigas en los tópicos de “ha sido mejor así”, “ya ha dejado de sufrir”, “era muy mayor”, “por lo menos no sufrió”…aunque  a nivel racional puede ser así, la persona está en un nivel emocional, con el tiempo la persona racionalizará toda la información, cuando esté preparada para ello pero, en estos primeros momentos, la emoción no entiende de razones.
  • 5. No caigas en el terrible error de “dar tiempo”. Al principio el doliente está desbordado por lo que está viviendo y cualquier tara cotidiana le suponer un gran esfuerzo, ya sea llevar niños al colegio, cocinar, comprar…con lo que ofrécete y hazte visible desde el principio.
  • 6. No dejes de llamar por dar  ese tiempo que planteábamos en el punto anterior. Si la persona puede y quiere te cogerá el teléfono o contestará ese mensaje, pero aunque no lo haga sabrás que estás ahí. El acompañamiento es sobre todo al principio del duelo, más tarde ya no será necesario. Evita frases o mensajes como…“ya te llamaré”.
  • 7. No dejes que el doliente tome la iniciativa de llamar o pedir ayuda. Es fácil que se siente vulnerable y culpable por recibir tantas atenciones y “no quiera molestar”.
  • 8. No temas sacar el tema y preguntar cómo se siente, es algo que te agradecerá y si no le apetece hablar te lo hará saber o lo notarás con su silencio.
  • 9. No le presiones si no quiere hablar, siéntate a su lado, sobre todo escucha y sentirás qué es lo que necesita la persona. Acompañar en silencio puede ser muy incómodo, ten paciencia. “Cuando no hay nada que decir la mejor palabra es el silencio”.
  • 10. No juzgues ni compares, como mencionábamos anteriormente cada duelo y cada persona es singular y no sabemos qué tipo de relación tenían y qué está influyendo en el desarrollo del duelo.
  • 11. No digas, evita decir frases como “te veo bien”, “lo estás llevando  bien”, “pensé que estarías peor” o cualquiera otra por el estilo, la persona está haciendo un gran esfuerzo y no se sentirá comprendida o juzgada.
  • 12. No dejes de estar presente pasados unos días. Al principio suele haber bastantes personas acompañando, pero pasados unos pocos días la vorágine de la vida hace que todos volvamos a nuestro día a día y el doliente sienta una enorme soledad.
  • 13. No subestimes el acompañar, al principio nos dará la sensación que no hacemos nada para mitigar el dolor de nuestro familiar o amigo, pero, un buen acompañamiento, un “estar ahí” tiene efecto sanador, es reconfortante.
  • 14. No hagas más de lo que te sientes capacitado para hacer. Si ves que la situación te sobrepasa, solicita asesoramiento o ayuda de otros familiares o amigos con los que poder “hacer turnos”, así a la vez evitaremos o estar muchos o no estar nadie.
relaciones familiares

Nuevas maneras de vivir y consecuencias en la psicología

Para bien o para mal nos ha tocado vivir una vida en que la mayoría de las personas tenemos muchas cosas a nuestro alrededor, aunque sean pequeñas cosas que no nos cueste demasiado esfuerzo ni dinero conseguir.

Cosas que podemos obtener y queremos obtener con la máxima celeridad posible, no queremos esperar y si tenemos que esperar nos causa una gran desazón y ya no merece ni la pena ni nuestro esfuerzo.

Compramos con un “click” y a la mañana siguiente ya lo tenemos en casa.

Compramos de manera rápida (muchas veces sin pensar) artículos que al cabo del tiempo nos damos cuenta de que ni hemos usado o que se nos había olvidado que los habíamos comprado. Un libro, un jersey, algo de comida…

Para bien o para mal nos ha tocado vivir una vida en que pequeñas cosas nos llenan de frustraciones, no queremos pensar, sentir y mucho menos tener que sufrir por algo que podemos conseguir con un “click”. Queremos que no nos cueste esfuerzo y eso…no siempre es lo mejor.

Así si se nos rompe un móvil, una lavadora, un mueble, un pantalón o cualquier otra cosa nos es más fácil tirarlo, reemplazarlo y comprar otro que mirar si tiene arreglo o molestarnos en intentar arreglarlo.

compra compulsiva, ansiedad

Os preguntareis que tiene que ver esto con la Psicología.

Cada vez vemos en los despachos de Psicología observamos menos tolerancia a la frustración, más ansiedad por consumir y poca paciencia a esperar, a esperar cualquier cosa o a cualquier persona.

Nos es más fácil si discutimos con un amigo “reemplazarlo” que intentar arreglar una relación, al fin y al cabo “comprar” un amigo nuevo está al alcance de cualquiera con el sinfín de actividades que hacemos.

Nos es más fácil si discutimos con un familiar dejarnos de hablar que “perder” el tiempo en innumerables cafés y conversaciones para intentar arreglar una relación, al fin y al cabo, no tenemos tiempo para realizar un autoanálisis y ver qué parte de responsabilidad puedo tener yo mismo en el deterioro de esa relación.

Nos es más fácil apuntar a los niños a numerosas actividades, dejarles una Tablet, un móvil, televisiones en cada habitación que estar después de una dura jornada laboral jugando, “perdiendo el tiempo” o viendo películas infantiles en vez de una serie que me haga desconectar del día a día.

¡Qué decir de una pareja!. Cada vez son más las rupturas que vemos a nuestro alrededor, parejas que a las primeras dificultades deciden separarse, ya sea después de un período de enamoramiento, cuando nace el primer hijo, ante la enfermedad, problemas con familias políticas…personas a nuestro alrededor que vemos que se separan y al poco tiempo están con otra pareja frustrándose porque viven con la nueva pareja lo que vivían con la anterior y les causaba ese malestar,  mejor volverse a separar que acudir a terapia y ver qué está sucediendo, y así término “comprándome” una nueva pareja.

Pues eso, que aquí estoy pensando que es más fácil lo nuevo que reparar, sea un utensilio o una relación.

Es más fácil, aunque el costo a nivel personal no es tan fácil de asumir y viene dado en forma de Ansiedad, depresión, frustración, pobres relaciones sociales e innumerables conflictos familiares.

Ufff, pensando en todo esto me ha entrado “mal rollo”, debería pensar y trabajar qué estoy sintiendo porque si no, no me voy a poder dormir, bueno…creo que será mejor y más rápido un ansiolítico, un somnífero y mañana algo me compraré u otra cosa haré.

Detectando y afrontando el bullying

Aproximadamente el 45% de lxs niñxs entre los 8 y 11 años han sufrido bullying. Estamos hablando de que casi la mitad han sufrido algún tipo de acoso escolar durante este período de tiempo, por lo que, como podéis intuir, la gravedad de esta problemática hace que sea uno de los principales motivos de consulta en el área infantojuvenil de la psicología clínica y educacional. España se posiciona como el séptimo país con más casos reportados de bullying, dato que ni siquiera es totalmente representativo ya que mas del 80% de los casos no llegan a transmitirse ni al equipo docente ni a familiares.

Pero ¿a qué llamamos bullying exactamente? A lo largo del tiempo, el concepto de bullying también se ha ido transformando y adaptando a los cambios de la época, centrando su foco de atención en colectivos que han ganado visibilidad y en utilizar nuevos medios para llevarlo a cabo. Existen varios tipos de bullying, pero todos tienen en común la presencia de conductas intimidatorias y/o agresivas tanto psicológicas, sexuales y/o físicas hacia la víctima insistentemente y durante un período de tiempo.

Como mencionamos anteriormente, el acoso puede presentarse de varias maneras.

  • El acoso de tipo social es uno de los más frecuentes y complejos de identificar ya que, al caracterizarse por el aislamiento de la persona por parte del acosador, en ocasiones se relaciona con que el/la niño/a o adolescente tenga una personalidad introvertida. En esta forma de bullying, el objetivo del acosador/xs se centra en no permitir que la víctima se integre en el grupo, suprimiéndole la posibilidad de desarrollar actividades colectivas e imposibilitando que tenga un sentimiento de pertenencia social.
  • Por otro lado, tenemos el acoso físico. Este tipo de bullying se caracteriza por la utilización de conductas agresivas como empujones o palizas para intimidar y ridiculizar a la víctima, o bien llevando a cabo algún acto vandálico como romper o robar algo de la persona acosada para ejercer su supremacía y coaccionar al niñx o adolescente.
  • Otra metodología de bullying es el acoso verbal, en el que la víctima es rechazada por sus acosadorxs por medio de apodos o insultos, generando así en la persona acosada baja autoestima y sensación de soledad respecto al grupo. Podemos decir que el acoso verbal guarda cierta relación con el acoso psicológico, pero la gran diferencia es que la finalidad de utilizar burlas y minusvalorar a la víctima no es otra que dañar la imagen de sí mismx e invalidar su autoestima para anularle psicológicamente.
  • Finalmente, podemos decir que en estos últimos 20 años ha aparecido una nueva modalidad de acoso, el ciberbullying. En este caso las víctimas son acosadas, amenazadas y coaccionadas por los medios digitales, principalmente a través de las redes sociales. Sin duda, hablamos de un tipo de acoso que ha cobrado fuerza en las últimas décadas y que se ha convertido en uno de los modos de acoso más peligroso tanto por el precoz contacto de lxs niñxs y adolescentes con la tecnología, como por el uso indebido de los contenidos multimedia y las altas incidencias de fraude.
bullying en niños, como identificarlo

¿Qué indicios nos pueden alertar de que está sufriendo bullying?

Partiendo de la base de que en este rango de edad comprendido entre la primaria y la secundaria existen muchos cambios en el comportamiento de lxs niñxs y adolescentes, podemos observar varias señales que nos indican que pueden estar sufriendo acoso:

  • Disminución persistente en el tiempo y significativa del rendimiento académico, apareciendo incluso problemas de conducta en el colegio.
  • Alteraciones en el sueño, pudiéndose presentar también pesadillas asociadas al acoso sufrido.
  • Cambios en la alimentación, aumentando o disminuyendo su apetito. En muchos casos, el desarrollo de un trastorno de la conducta alimenticia esta relacionado directamente con la aparición del bullying.
  • Alteraciones en la conducta frecuente del menor, manifestando comportamientos que no son acordes a los que manifiesta habitualmente: conductas disruptivas, nerviosismo e irritabilidad excesivas, tristeza en la mayor parte del tiempo…
  • Rechazo a asistir al colegio o salir de casa y aparición de conductas de aislamiento social. Es frecuente encontrarnos con manifestaciones de dolores de cabeza o estomacales, bien ocasionadas de manera psicosomática o bien, para intentar librarse de ir al colegio, sobre todo por las mañanas y el domingo por la tarde.
  • Hematomas o golpes que la mayoría de veces suelen ocultar y no ofrecen una explicación coherente de cómo se ocasionaron.
Bullying en niños cómo detectarlo

¿Cómo podemos prevenir y afrontar el bullying?

Para enfrentar este tipo de situación es primordial generar un entorno libre de hostilidades y juicios en casa, fomentando en todo momento la confianza y la escucha activa, de manera que el/la niño/a o adolescente reduzca su vergüenza, sus miedos y su sentimiento de culpa por el episodio que está sufriendo. Es muy importante que la/el menor perciba que su propio hogar es un lugar dónde sentirse seguro y capaz de expresar lo que siente, mostrándole todo nuestro apoyo y buscando soluciones para que el bullying cese lo antes posible. A continuación, os dejo algunas recomendaciones para trabajar en casa que pueden ayudar a hacer frente al acoso de una manera más eficaz:

  • Refuerza su autoestima.
    Hazle ver que confías en él/ella y que es capaz de afrontar la situación. Si en casa les damos esas alas que le están quitando en el colegio, se sentirán con más fuerza tanto para sobrellevar la situación como para afrontarla. Es de suma importancia que les hagamos cambiar esa percepción de debilidad que tienen de sí mismxs. En este apartado me gustaría destacar el concepto de asertividad ya que, si fomentamos en lxs más pequeñxs la capacidad para dar su opinión respetando la de los demás, estaremos dándole otra herramienta más que les ayudará a gestionar y afrontar mejor las diferentes situaciones a las que se enfrente.
  • Saber cuál es su entorno social y cómo son sus amigos puede ser de gran utilidad para abordar el problema con mayor inmediatez e identificar con quien es el problema exactamente.
  • Educación en valores: es muy importante que en casa sepan ver reflejados valores como el sentido de la justicia, el respeto, la empatía o la igualdad. Si tienen en casa como referencia alguna figura que represente dichos valores, será más fácil que sea capaz de ponerlos en práctica en su vida diaria.
  • En el caso del cyberbullying, como método preventivo, es considerable restringir las horas de uso de la tecnología a un período de tiempo acordado entre ambos. Además, sería recomendable hablar con ellxs de los posibles fraudes y situaciones de acoso que se dan en las redes sociales por medio de noticias e información que avalen que es una práctica que está a la orden del día.
  • Si la comunicación en casa no es todo lo fluida como nos gustaría, es conveniente que la promovamos estableciendo momentos concretos en el día en los que hablar de cómo le ha ido el día, cómo se sienten, que han hecho… De esta forma, iremos generando un clima de confianza en el que, si sucede algo potencialmente peligroso, acudirá a vosotrxs y esto nos ayudará a erradicar el problema más rápidamente.
  • Si nos encontramos con que vuestrx hijx es quien acosa al resto de sus compañeros, es primordial identificar la causa que le lleva a mantener esa conducta para abordar el problema que la ocasiona. Además, debemos explicarle las consecuencias que puede tener el bullying tanto en la víctima y su entorno, como en él/ella y las personas que le rodean, de manera que ni opte por seguir ese camino, ni consienta o sea participe de forma indirecta en una situación de acoso.
  • Dale consejos y herramientas para que se enfrente al bullying. Es vital inculcarle que debe intentar en todo momento ignorar a quién le haga bullying, evitando todo lo que pueda el enfrentamiento con él/ella. También le podemos recomendar que, en la medida de lo posible vaya acompañado para evitar estos enfrentamientos. En el caso de que lleguen a suceder, la mejor vía es ignorar las provocaciones e informar inmediatamente al equipo docente de lo sucedido y por consiguiente a los padres del acosador/a.

Para terminar, me gustaría volver a recordar que esta práctica de acoso está presente en los colegios e institutos diariamente y no podemos mirar hacia a otro lado. Tenemos que participar proactivamente para erradicarlo porque las consecuencias psicológicas derivadas de los diferentes tipos de bullying cada vez son de mayor magnitud y pueden ocasionar muchos problemas en la vida adulta de la víctima. Espero que os haya sido de gran ayuda esta publicación y ya sabéis, si queréis consultarnos cualquier cosa, no dudéis en contactar con nostrxs en el Gabinete de psicología de Javier Álvarez.

emociones

¿Qué es una emoción?

Seguramente hayáis oído hablar de la inteligencia emocional. Consiste en identificar, comprender y gestionar nuestras propias emociones. Es decir, es fundamental conocerlas para comprender por qué se producen, y cuando ya las conocemos y comprendemos, tendremos más facilidades para gestionarlas. Una buena gestión emocional nos ayuda a sobrellevar mejor los problemas del día a día.

UNA EMOCIÓN ES…

Las reacciones emocionales son instintivas, automáticas y se producen a partir de un estímulo de nuestro entorno. Además, son comunes en todos los animales. Si tenéis mascotas, seguro que sabéis detectar cuando estas están contentas o tienen miedo, por ejemplo.

¡Importantísimo!

 Las emociones no son, en sí mismas, positivas ni negativas, no son malas ni buenas, simplemente son. Todas son útiles y adaptativas, es decir, nos permiten adaptarnos mentalmente, y a veces incluso físicamente, a los cambios o situaciones que nos ocurren.

Pero, ¿son todas las emociones iguales? La respuesta es no. Las reacciones emocionales pueden ser muy diversas, e incluso volverse complejas si se mezclan con nuestros pensamientos o se combinan entre sí. En este artículo vamos a hablar de las seis emociones básicas para conocerlas y comprenderlas.

LAS SEIS EMOCIONES BÁSICAS

Hay seis emociones básicas: sorpresa, alegría, tristeza, ira, miedo y asco. A continuación explicamos en qué consiste cada una, y le añadimos una palabra clave para que sea más fácil recordarla:

• La sorpresa es una emoción de tránsito, es decir, nos detiene por un segundo y permite que nuestro cerebro se adapte a la situación nueva que acaba de encontrarse. Es como un puente entre nuestro estado normal y la siguiente emoción, y se produce cuando la situación es tan impactante que necesitamos un momento para procesarla. La sorpresa es una emoción de corta duración, básicamente nos ayuda a procesar adecuadamente lo ocurrido para poder determinar cuál de las otras cinco vamos a sentir y por qué. Por ejemplo, si de repente nos dicen “te ha tocado la lotería”, nuestra primera reacción será de sorpresa (como solemos decir coloquialmente, “me he quedado en shock”). Luego, pasaríamos a la alegría. Si por el contrario, lo que nos dicen es “han atropellado a tu gato”, nuestra primera reacción probablemente también sea sorpresa, y una vez procesado el impacto inicial, sentiremos tristeza y/o enfado. La palabra clave para la sorpresa sería: TRÁNSITO.

• La alegría es la emoción que surge cuando percibimos una ganancia, cuando nos sucede algo que interpretamos como positivo. No tiene por qué ser una ganancia material, simplemente algo que percibamos como un beneficio (ganar una amistad, ganar un pequeño premio como puede ser salir a cenar fuera con mi pareja, ganar el reconocimiento en mi trabajo, etc.). Nos ayuda a buscar situaciones placenteras y beneficiosas para nosotros, nuestro cuerpo se siente bien y la emoción de la alegría nos conduce a querer repetir eso que nos ha hecho sentir bien, a buscar sensaciones felices. La palabra clave para la alegría sería: GANANCIA.

Emoción: Alegría

• La tristeza, en cambio, surge ante las pérdidas. Al igual que sucede con la alegría, no tiene por qué ser una pérdida material. Cuando sentimos que hemos perdido algo, sea material o metafóricamente, nos ponemos tristes. La tristeza es muy útil, porque nos permite adaptarnos a la situación que está por llegar, que no es la deseada pero es la que nos toca vivir. Por así decirlo, nos pone un poco en standby, para poder utilizar las energías que estamos reservando para afrontar situaciones nuevas. Además, la tristeza es muy buena en seres sociales como nosotros, los seres humanos, porque nos permite buscar apoyos, “hacernos querer” por así decirlo. Cuando estamos tristes, buscamos consuelo en los demás, y eso nos une y nos permite ser ayudados, ya que no todo podemos afrontarlo solos en la vida y, a veces, esa búsqueda de apoyos mediante la tristeza hace que contemos con los demás. La palabra clave para la tristeza sería: PÉRDIDA.

• La ira, por su parte, es una emoción muy útil, porque se encarga de que las cosas sean justas. Cuando percibimos que se está cometiendo una injusticia, nos enfadamos. Ese enfado nos lleva a generar cambios, a hacer cosas con respecto a lo que está ocurriendo para modificar esa situación que nos parece injusta y nos indigna. De no ser por el enfado, probablemente mis derechos se verían pisados continuamente. Una buena dosis de enfado es muy buena para reafirmarme como persona, para mantener mis derechos y mi autoestima y para establecer mis propios límites. La palabra clave para la ira sería: JUSTICIA.

Emoción: Ira

• El miedo es una de las reacciones más primitivas e instintivas, y se encarga de garantizar nuestra supervivencia. Si no sintiéramos miedo ante ciertas situaciones, nuestra supervivencia se vería comprometida, no solo vital (es decir, no se refiere solo a que nos

vayamos a morir), sino, por ejemplo, psicológica. El miedo nos hace cautos y prudentes, nos impide cometer negligencias o actuar de manera que podamos hacernos daño o hacérselo a los demás. El miedo es lo que te hace tomar una decisión rápida si te encontraras, por ejemplo, un tigre en tu habitación. Seguramente saldrías corriendo, llamarías a emergencias o intentarías hacer algo, lo que fuera, por sobrevivir. Si no fuera por el miedo, los animales probablemente nos habríamos extinguido. La palabra clave para el miedo es: SUPERVIVENCIA.

• Por último, el asco es una emoción que guarda similitudes con el miedo. También se encarga de protegernos. Por ejemplo, si fuéramos animales, nos prevendría de comernos cosas no comestibles por el bosque o que son venenosas. ¿No te ha pasado nunca que, después de que te sentara mal una comida, le has cogido muchísimo asco? Eso es porque un mecanismo dentro de ti te está diciendo “cuidado, veneno”. No nos pasa solo con la comida, sino con otras cosas o animales, por ejemplo los insectos. Cuando un animal nos da asco, probablemente algo dentro de nosotros nos esté advirtiendo de que nos podemos enfermar si no lo tratamos con cautela. La palabra clave para el asco es: VENENO.

Por lo tanto y como hemos visto, nuestras emociones cumplen una función muy importante. Es esencial que sintamos sorpresa, alegría, tristeza, ira, miedo y asco en determinados momentos de nuestra vida, y sobre todo es fundamental saber usarlas correctamente, ni por defecto ni por exceso. Hay muchas películas que abordan el tema de las emociones, pero una de las mejores a ese respecto es la película de animación “Del revés (inside out)”. En esta, no solo se aborda la utilidad e importancia de cada emoción en sí, sino lo que nos ocurre cuando no las gestionamos adecuadamente en momentos de grandes cambios para nosotros, como funciona nuestra memoria y nuestro pensamiento y que nunca es tarde para aprender a gestionar nuestras propias emociones. 

¡Emocionarnos nos hace estar vivos!

adicción a la tecnología

Adicción a la tecnología en los jóvenes

En las últimas encuestas, España se posicionó en primer lugar como el país con más adicción a la tecnología de Europa, representada dicha adicción en un 21,3% de la población total. Nos referimos a adicción a la tecnología cuando existe un uso excesivo e inapropiado de recursos tecnológicos: ordenadores, internet, videojuegos, móviles… este uso desmesurado de la tecnología conlleva a la aparición de un estado de malestar cuando estos recursos no pueden ser utilizados y a una ineficaz gestión del tiempo de la persona adicta, que suele repercutir en otras áreas de su vida.

¿Cómo podemos observar que existe esta adicción en nuestrxs niñxs y adolescentes?

La tecnología está diseñada para que esté continuamente actualizándose, de este modo mantiene la atención del consumidor ininterrumpidamente, por lo que se ha convertido en un arma de doble filo en el que, si no hacemos un buen uso de ella, puede convertirse en un problema. Casi un 50% de los padres y madres afirman comprar el primer móvil a sus hijxs entre los 12 – 14 años. Esto es debido a que cada vez se adelanta más la edad en la que los niñxs empiezan a interactuar con la tecnología, ya sea por la “presión social” de que su entorno ya está en contacto con estos recursos tecnológicos, o bien por el mero hecho de que resulta una herramienta cada vez más integrada en la sociedad, de la que se pueden extraer beneficios como apoyo escolar o simplemente distracción de ocio para los más pequeños. Si a todo esto le sumamos la situación actual de pandemia y el aislamiento provocado por el confinamiento, podemos deducir que esta problemática se ha agravado aún más. Pero, ¿Cómo podemos identificar si nuestrxs hijxs tienen un problema de adicción con las diferentes tecnologías? Os dejamos por aquí algunos indicativos que pueden ayudarnos a detectar si existe esta dependencia:

  • Descuido, abandono o falta de interés en el resto de actividades.
  • Privación del sueño por el consumo de las diversas tecnologías.
  • Aparición de mentiras asociadas al tiempo real del uso de videojuegos, internet, móvil…
  • Aislamiento social, limitando sus relaciones por medio de las redes u otro medio online.
  • Descontrol del tiempo de uso de las tecnologías, suponiendo una pérdida de noción del tiempo que las utiliza y una fuente de irritación desmesurada ante la restricción de estas.
  • Comportamientos de excesiva euforia y aumento desmesurado de la activación al utilizar las tecnologías.
  • Pensamientos y comparaciones constantes con el mundo cibernético, incluso cuando no se está utilizando.
  • Alta dependencia del intercambio de contenido en las redes sociales y la aprobación de los demás por este medio, suponiendo un motivo de frustración y tristeza que dicha interacción no sea lo que esperaba (Pocos me gustas en una foto publicada, menos seguidores de los deseados…).
  • Necesidad de estar constantemente actualizado, requiriendo continuamente obtener el último modelo de su recurso tecnológico favorito.
adicción a la tecnología en jóvenes

¿Cómo podemos ayudar a qué esta adicción acabe desapareciendo?

Los padres, madres y educadores asumimos un papel fundamental en el desarrollo de unos hábitos de uso adecuados de las tecnologías. En cierto modo, tenemos la gran responsabilidad de enseñarles a los más jóvenes cómo deben de utilizarlas y cuánto para que aprendan a establecer una relación sana con los recursos tecnológicos que les rodean. Para ello, os aportamos algunas ideas que os podrán ayudar a abordar el tema en el caso de que creas que puede estar pasando en casa:

  • Promover el contacto social directo con su grupo de amigos o familiares, intentando sustituir así el mantener relaciones vía online, por relaciones sanas, personales y de mayor calidad.
  • Establecer unas horas determinadas diarias de uso de las diferentes tecnologías (Recomendando como máximo 2h/día). Los fines de semana pueden aumentar sus horas de uso, pero sería conveniente que lo asocien a la realización de una actividad bien realizada, para que no relacionen directamente la llegada del fin de semana con el uso libre y gratuito de su “aparato favorito”.
  • Fomentar la comunicación dentro de la familia, aprovechando los momentos en los que estáis reunidos para hablar de lo que ha pasado en el día o cualquier otro tema de interés. El objetivo es que empiecen a aprender nuevos estilos comunicativos que les ayuden a ser personas más sociables y muestren interés por el ambiente que les rodea.
  • Promover la realización de actividades grupales como el deporte, juegos de mesa o salir a pasear que ayuden a forjar lazos sociales de calidad y de manera presencial.
  • Generar alternativas individuales al uso de la tecnología como la lectura, la pintura o cualquier otra actividad que contribuya a su desarrollo individual y personal.
  • Educación en la tecnología. Debemos enseñarles que los medios tecnológicos de los que disponemos no sólo son una forma de entretenimiento, sino una excelente herramienta que, si se utiliza bien, puede ayudarles a aumentar su interés y su conocimiento.

Esperamos que este post os haya ayudado a familiarizaros con la dependencia de la población infantojuvenil a la tecnología y os aporten pequeñas nociones de cómo abordar el tema en el caso de que aparezca. Desde nuestro gabinete, estaremos encantados de daros más consejos y no dudéis de poneros en contacto con nosotrxs si creéis necesitar ayuda adicional.

Las crisis vitales que nos pueden sorprender

Crisis vital y su intervención en Psicología

Hace ya año y medio nuestro psicólogo Javier Álvarez Cáceres de Málaga escribió un pequeño post sobre las crisis vitales que tuvo muy buena acogida y que ahora actualizamos con más contenido..

Hoy, tiempo después, le hemos pedido escribir de nuevo sobre este tema, ya que con todo lo acontecido en estos últimos tiempos, las crisis vitales, es algo que junto a la Ansiedad cada vez vemos más en los despachos de psicología.

Las crisis vitales pueden ser períodos de crecimiento o de hundimiento, es una etapa de la vida en que la persona se encuentra en un momento caracterizado por el cuestionamiento. Cuestionamiento que puede provocar ansiedad, confusión, miedo o un sinfín de emociones acorde a la personalidad y la situación de cada persona.

A mí, como psicólogo reconozco que trabajar crisis vitales es de los trabajos que más me gusta realizar, es crecimiento personal, y ayudar a sacar la mejor versión de uno mismo es un trabajo muy gratificante.

A través de una crisis vemos una oportunidad para llegar a obtener una mejor versión de la persona.

Sé que estarás pensando que no quieres pasar por ese camino de crisis, pero es algo que no depende de nosotros, las crisis personales, las crisis vitales son inherentes a la vida, al desarrollo de la persona. En la vida hay muy buenos momentos y hay otros no tan buenos ¡es la vida!

Tenemos dos tipos de crisis vitales:

  1. Esperadas. En este grupo nos encontraríamos los cambios de edad, de ciudad, finalización de proyectos, de estudios…
  2. Inesperadas. Sin duda alguna la más dura es la muerte repentina de un ser querido. Aparte de la muerte encontraríamos la ruptura de pareja, enfermedades, mudanzas, despidos laborales… ¡hasta pandemias!
Crisis vital

Sean crisis vitales esperadas o inesperadas no nos va a quedar más remedio que hacerle frente, trabajar en ese momento vital por el que estamos transitando y a través del trabajo de los pensamientos y emociones asociados a la crisis aprender de esa experiencia y superarla de la mejor manera que seamos capaces.

En psicología y crecimiento personal planteamos que ante algo que no se puede cambiar, la única opción que me queda es cambiarnos a nosotros mismos, crecer ante la adversidad si son sucesos inesperados, o, crecer ante la experiencia de sucesos esperados que inevitablemente nos va a tocar vivir.

En una crisis vital nos sentimos muy vulnerables, esa vulnerabilidad hace que caigamos en la “trampa del pasado”, nos cueste no salir de pensar en que antes estábamos mejor, ello hace que se produzca un anclaje a nivel emocional y de pensamientos que no nos permite ver con objetividad el momento presente y muchos menos el futuro.

“Mi vida ha estado llena de terribles desgracias, la mayoría de las cuales nunca sucedieron”

Michel de Montaigne

En crecimiento personal suelo pedir prestada a Michel de Montaigne esta frase.

En una crisis vital sentimos, y sentimos con mucha fuerza, que si me quedo en paro perderé la casa y nunca volveré a trabajar, que si dejo el instituto no tendré tan buenos amigos, que si cambio de ciudad no será igual, que si me deja mi pareja no encontraré a nadie y estaré solo…

¿Te suenan este tipo de pensamientos y cómo te sentiste?, eso es una crisis vital.

¿Qué sucedió al cabo del tiempo?, ¿Se cumplieron aquellos vaticinios?

No dudes en acudir al psicólogo si crees que puede ayudarte ante alguna de estas situaciones porque recuerda que, una crisis vital es una gran oportunidad para el crecimiento personal.

ansiedad Málaga

¿Qué indica mi ansiedad?

¿Qué indica mi Ansiedad?

La Ansiedad es una emoción que nos prepara para la acción, nos pone en alerta y nos moviliza para la ejecución de una tarea o para el afrontamiento de un peligro.

Podríamos decir que una cosa es la ansiedad “normal”, aquella que tenemos cuando vemos que llegamos tarde al trabajo, ante un examen, hablar en público, una cita… y otra cosa es la ansiedad que nos causa malestar, aquella que no podemos dominar y nos ocasiona toda una serie de sintomatología disfuncional que dificulta nuestro día a día.

En este post nos vamos a centrar en la Ansiedad que nos causa malestar. Aquella que no podemos controlar, que provoca una sintomatología que nos hace acudir a Terapia o a tomar fármacos, la cual muchas veces no sabemos a qué es debida.

La Ansiedad se produce principalmente por tres motivos o causas: Predisposición, Desencadenantes y Mantenimiento.

1. Predisposición. Nos estamos refiriendo a genética, personalidad y estilos de crianza. Aquí entraría la vulnerabilidad genética que tenemos a padecer ansiedad, nuestro tipo de personalidad y el cómo hemos sido criados, qué nos han ido inculcando a lo largo de nuestra infancia y pre-adolescencia. ¿seguridad, miedo, incertidumbre?, lo que en Psicología está muy relacionado con los tipos de apego (seguro, ansioso y ambivalente).

2. Desencadenantes. Es la ansiedad más fácil de identificar ya que conocemos el origen. Una ruptura de pareja, un despido, accidentes, discusiones, decepciones…

3. Mantenimiento. ¿Qué hace que se mantenga la Ansiedad en nuestra vida? A veces lo que hemos intentado para solucionar el problema ha hecho que se mantenga. Otras veces el propio miedo y malestar que nos causa la ansiedad hace que se cronifique, se convierte en un círculo vicioso del que nos cuesta salir.

Entre los factores de mantenimiento ocupa un lugar especial la “evitación”. Cuando algo nos produce Ansiedad tendemos a evitarlo, ese propio evitar es lo que muchas veces hace que cada vez el malestar sea mayor.

No se trata de exponerse a todo por no evitar, esto suele ser un error muy común, se trata de afrontar situaciones desde el control, desde la seguridad ante lo que estamos haciendo.

Pensemos en un niño que le da miedo la oscuridad, apagarle todas las luces día tras día hasta que se acostumbre solo valdría para traumatizarle, pasarlo mal y poco más.

Un afrontamiento correcto sería acompañarle, dejar una luz tenue al principio y, acompañar ese afrontamiento conductual con explicaciones, así también estaremos trabajando los pensamientos irracionales asociados al miedo, dando indicaciones de qué está sintiendo y que está pensando. Trataremos de inculcar la idea de que lo que está pensando y sintiendo es lo que crea la ansiedad y el miedo.

ansiedad malaga

En el despacho de psicología de Javier Álvarez en Málaga planteamos que la Ansiedad en realidad es nuestra amiga, (una amiga que es cierto es muy molesta), pero al fin y al cabo una amiga que viene a decirnos que algo no va bien, que algo en nosotros o en nuestra vida nos está creando malestar y no estamos sabiendo gestionar o estamos ignorando.

El problema que hay es que como es una amiga muy molesta no la escuchamos, y ella como es muy “pesada” cada vez nos visita más a menudo, es muy insistente, terca, no calla, habla más y más alto (cada vez más síntomas, de mayor duración y de mayor intensidad).

Nosotros intentamos ignorarla cada vez más, intentamos no escucharla haciendo más actividades, distrayéndonos, no pensando y si el malestar es muy alto tomando algún ansiolítico. Todo con tal de no escucharla, de no tener Ansiedad, ante lo que paradójicamente cada vez nos sentimos peor, con más ansiedad y más desanimados.

Podríamos utilizar la analogía de un comercial con exceso de celo que nos llama muchas veces y nosotros no le atendemos. El comercial sigue llamando, realizando su función, que es la de comunicarnos un mensaje. ¿Qué sucede cuando nos ponemos al teléfono y afrontamos esa llamada? Exacto, se transmite el mensaje y se acabaron las llamadas, se da cuenta que no vamos a comprar su producto, puede insistir alguna vez más, pero si nos ve con determinación dejará de llamar.

Pero… ¿Qué indica mi Ansiedad? En Terapia trabajamos marcando dos objetivos: uno la disminución de toda la sintomatología asociada a la ansiedad y dos entender (escuchar) a la ansiedad para localizar el origen, buscar y afrontar aquello que me produce malestar.

Para disminuir la sintomatología de la ansiedad utilizaremos técnicas enfocadas a la fisiología, como por ejemplo relajación, aprender a respirar, mindfulness, normalización, distracción…depende de cada persona será más adecuada una intervención u otra. Hay momentos en que el nivel de Ansiedad es muy alto y será necesario recurrir a algún tipo de fármaco, siempre, siempre debe ser prescrito por el facultativo correspondiente y no a demanda de cada persona o situación.

Una vez que el nivel de Ansiedad no es invalidante comenzamos a trabajar qué es lo que puede estar provocando ese malestar, y esto lo realizaremos con técnicas cognitivas que nos ayuden a explorar y a encontrar el origen.

Una vez que hemos encontrado el “origen”, nuestra amiga la Ansiedad nos abandonará, ya no hay mensaje que dar, la hemos escuchado y su función en nosotros habrá finalizado.

Pero, entonces… ¿Qué hacemos cuando sabemos cuál es el “mensaje?. Aquí solo se me ocurre contestar un enorme DEPENDE. Habrá veces que podremos modificar el origen de lo que nos causa la ansiedad y nos enfocaremos en esa tarea, otras veces tendremos que ACEPTAR algo que no me gusta, pero que no puedo cambiar, pero…  eso es otro tema.