amor y enamoramiento

Enamoramiento Vs. Amor

Enamoramiento versus Amor

Si hay algo que me sigue llamando la atención cuando trabajo con parejas, es como equivocamos los conceptos de “Enamoramiento” y “Amor”, lo cual da lugar a expectativas no satisfechas y por consiguiente frustración.

Quizás haya tenido mucho que ver en las expectativas de las que hablamos, el incesante bombardeo de los estímulos que tenemos a nuestro alrededor.

En la vida real “Disney” y el “porno” no existen, nos hace gracia pensarlo y nos decimos ¡pues claro! Pero de manera consciente o inconsciente tendemos a esos modelos que nos han vendido y con los que hemos crecido.

Durante el enamoramiento todos somos príncipes azules y princesas.

Príncipes que destiñen cuando pasa el primer lavado (fin del enamoramiento).

Princesas que llegan al final del encantamiento y sale la persona a las doce de la noche (fin del enamoramiento)

Pero, ¿qué es el enamoramiento?.

El enamoramiento es un sentimiento de alta intensidad, el cual viene precedido por una tremenda descarga química que produce nuestro organismo a nivel cerebral. Se dice que el amor (el enamoramiento) es como una droga, y, en cierta medida es así, estamos “dopados”, embriagados de dopamina, serotonina y noradrenalina.

El enamoramiento según la mayoría de los estudios dura entre seis meses y un año.

Durante ese tiempo tenemos la sensación de no necesitar nada más, se nos olvida comer, necesitamos dormir menos tiempo, descuidamos amigos y familia. Vivimos en una nube porque sentimos no necesitar a nadie más. El tiempo pasa y por pura supervivencia biológica, se empiezan a regular todo ese torrente hormonal para dar paso a la siguiente fase: EL AMOR.

A muchas personas les causa malestar y tristeza el paso de una fase a otra, es como si ya no nos quisiésemos tanto, ¡ya no es como antes! cuando, en realidad, es todo lo contrario.

El amor es racional, ya no tengo la idealización de la otra persona, ya no estoy “dopado” y ahora soy yo el que elijo compartir mi vida contigo. La pasión del enamoramiento da lugar a la serenidad de la intimidad.

En el amor son importantes las expectativas, tener planes en común, ver cómo y hacía donde va evolucionando la pareja.

Por último es vital el compromiso. Compromiso en el sentido más amplio de la pareja para dar lugar a la formación de un tándem que funcione como un equipo en todas las áreas de la vida: personal, familiar, laboral, social…

Podríamos finalizar este post resumiendo: En el enamoramiento vemos en la otra persona lo que queremos o necesitamos ver, mientras que en el amor vemos la realidad, la pareja tal cual es, y decidimos, de una manera consciente, convertirla en nuestra compañera de viaje.

Como decía Forrest Gump, se convierte en mi muy mejor amigo.

¿Cuándo acudir a un terapeuta? Cuatro indicadores.

¿Cuándo acudir a un terapeuta? Cuatro indicadores.

La vida en pareja, que en principio siempre es emocionante y divertida, plagada de pequeñas sorpresas y de descubrir cosas del otro, a veces, con el tiempo y el discurrir de la vida puede verse alterada aun a nuestro pesar. Es entonces cuando pueden surgir según qué problemas que provocan roces con la pareja, que puede desembocar en problemas más serios.

Dichos problemas pueden hacer que aparezca la temida crisis de pareja, que es la manifestación de esas cosas que andan mal, que no se han sabido encauzar y que van a motivar roces y desencuentros.

Rutina
Vivimos en un mundo muy exigente, poco estable, que nos provoca mucho estrés y que hace que, cuando algo de estabilidad aparece en nuestras vidas, se cree una rutina que a veces, nos aleja de la pareja. Despertarse, trabajo, comer, trabajo, vuelta, descansar, dormir y vuelta a empezar. Si acaso no se ve agravado por más actividades, hijos, etc. que hace que esas rutinas no nos dejen espacio para seguir con nuestra relación de pareja, y ese desgaste haga que poco a poco nos alejemos uno del otro y de pronto, miras a un extraño con el que tienes solo algunas cosas en común. ¿Y el tiempo para nosotros?

Distancia
Algunas circunstancias pueden provocar que te alejes de tu pareja durante largos periodos de tiempo. Trabajos en otro país o en otra localidad, viajes continuos… Toda esa distancia provoca un debilitamiento de la situación de la pareja y hace que no nos sintamos tan unidos, sobre todo debido a ese espacio de tiempo que se pasa separados. No es que haya que estar todo el tiempo juntos (tener espacio propio no solo está bien sino que además es deseable), pero el tiempo en común es una de las cosas que más fortalece a la pareja siempre que sea un tiempo bien aprovechado, cómodo y cómplice.

Discusiones
Las discusiones pueden agravar la situación de una pareja, sobre todo por la contraposición del carácter, por los desacuerdos en puntos fundamentales, o motivados por elementos que no están tan a la vista y que ambos tenéis que luchar por sacar de vuestro interior, exponerlos y así poder paliar esa situación. Es examinar el porqué de esas discusiones más allá del detonante evidente.

Falta de comunicación
Cuando ya no os habláis a diario, o solo intercambiáis pequeños pareceres, dejáis de emocionaros por compartir algo o buscar similitudes. Cuando esa situación hace que se conviva con una inercia marcada y puede incluso estar relacionada con el punto anterior: antes que hablar, cosa que puede provocar discusiones rápidamente, se opta por callar, por ir a otra parte de la casa, o buscar otras relaciones fuera, amistades, familia, antes que poner cosas en común con una actitud abierta y asertiva, todo ello, detona en crisis de pareja.

Si sientes algunos de esos puntos, que tu pareja está en un punto que no comprendes, que tu relación se tambalea, debes saber que son circunstancias que se dan, que no está mal de por sí, solo que hay cosas que arreglar.

La terapia de pareja te puede ayudar, te puede dar pautas y contar con un terapeuta imparcial que no tomará partido y os aconsejará cómo arreglar esas situaciones contando siempre con vuestro interés y trabajo. Porque la terapia de pareja existe para arreglar, para aquellos que quieren seguir, que entienden que esto es una carrera de fondo y que siempre se puede pinchar un neumático, sufrir una torcedura, pero nada es insalvable y el terapeuta te puede ayudar, os puede ayudar a llegar a otro punto, a evolucionar y a que vuelvas a mirar a tu pareja con ilusión. Ese es el valor de la terapia de pareja: reactivar sonrisas después de los nubarrones de tormenta.

Terapia de Pareja

Terapia de Pareja (I), un paso importante

La terapia de pareja se menciona entre susurros muchas veces, salvo por quienes ya han acudido o están mejor informados sobre las ventajas de la terapia. En muchas ocasiones se ve como un hecho de que efectivamente la pareja, por acudir a terapia, es ya un fracaso. Y no es así. Podemos contároslo directamente, pero mejor a través de unos ejemplos humanos que nos dicen por qué acudir a terapia de pareja puede ser tan decisivo.

Terapia de pareja cuando la comunicación falla:

Fran está taciturno, no se comunica, apenas llega de trabajar, se encierra en su despacho hasta la cena o mira la tele en silencio, sin apenas sacar temas de conversaicón. Vero trabaja desde casa, online, y pasa muchas horas sola sin más conversaciones que las del teléfono o por Skype. Siente que incluso cuando Fran está en casa está sola. No quiere molestar, no quiere sacarle demasiados temas de conversación porque lo ve cansado, puede que desencantado: no lo sabe a ciencia cierta porque no sabe cómo abordarlo, cómo preguntarle qué siente. Cuando están con amigos vuelve a ser ese Fran extrovertido y de sonrisa fácil, pero se meten el coche y es como si se apagara.

Fran por su parte nota a Vero silenciosa, más lejana, siente que ya no habla con ella como antes, pero la ha visto leyendo cosas que ni le suenan, cuando antes pasaban horas hablando de libros; también cómo su trabajo evoluciona y cada vez echa más horas, lo cual está bien, pero apenas sabe qué está haciendo más allá de “consultoría”. Y no quiere preguntar porque en sus horas de ocio seguro que no quiere hablar de ello, así que intenta distraerse en el despacho o viendo la tele.

Estamos ante una situación en la que una terapia de pareja ayudaría a “reconectar” a ambos, al encontrarse con un actor neutral que permitiría centrar una conversación y volver a sentar esas bases que a veces la rutina puede erosionar y el estrés del día a día hace que se invisibilicen esos lazos que, sin embargo siguen ahí.

Relaciones íntimas. Terapia de pareja cuando la pasión se extravía.

Lara y Manu viven juntos desde hace ocho años. Manu es artista, trabaja en un pequeño despacho de diseño y siempre está liado con un montón de proyectos y deadlines que cumplir. Y por desgracia esa presión laboral muchas veces se le pega como una rémora, le cambia el humor y aunque trata de mejorarlo sabe que está distraído, que duerme poco y ya no recuerda la última vez que se acercó a Lara con ánimo juguetón.

Lara por su parte está muy preocupada. El paro se acaba y no es fácil encontrar un trabajo medianamente decente. Se ha esforzado y mucho, ha ido a programas de reorientación laboral, ha pateado calles, comercios y cafeterías. Le han salido trabajos eventuales de muchas horas por poco dinero y no puede evitar sentirse fracasada por un lado, dolida por su situación y la injusticia que supone no poder aportar en casa. Manu no se ha quejado en absoluto, pero siente que no puede acercarse como antes, que está en una situación, que, aunque sabe que en realidad no es así, es dependiente de cierta manera de él trabajo de él, que está bien remunerado y que sabe que ha pedido más horas para suplir el sueldo de ella y poder pagarlo todo.

El día a día, las presiones, la compra, la casa, el salir y patear, el llamar a la orientadora, el ver la cara de desencanto de él cuando le pregunta si ha salido algo hace que esa llama que antes los abrasaba a los dos se haya desvanecido, que en la cama no haya nada más que un hueco entre las sábanas. Y se quieren, pero no se tocan. Y no saben por qué, pero saben que no está bien, que necesitan volver a atizar esas brasas, pero tampoco saben cómo porque siempre aparecen esos negros nubarrones que todo lo enturbian…

Ese es el momento en el que la terapia de pareja puede servir para reavivar lo que sin duda existe, pero a veces no podemos sacar por nosotros mismos. La terapia de pareja es un mecanismo tanto de reconexión como de conciliación, con la otra parte, o con nosotros mismos.

Y la terapia de pareja parte de un principio: querer arreglarlo, querer superar una situación y ser conscientes de que solos no se puede, de que a veces las cosas fallan, que nuestras mentes están ocupadas en otra cosa o en otro círculo del que se ven incapaces de salir.

Continuará…

¿Realmente funciona la Terapia de Pareja?

¿Realmente funciona la Terapia de Pareja?

Si hay una pregunta que nos reiteran amigos, conocidos, familia, clientes, pacientes es sin duda una referida a la Terapia de Pareja…¿realmente funciona?.

Cuestionamientos del tipo si es realmente efectiva la terapia de pareja, en qué va a poder ayudar un psicólogo a una pareja, dudar de que porque alguien te lo diga has de llevarte bien y otras tantas dudas son normales en alguien que desconozca cual es el trabajo que se hace en una terapia de pareja. Veamos un poco qué es lo que hago en las terapias de pareja…

Cuando una pareja acude a Terapia de Pareja suele ser por diferentes motivos, siendo entre los más comunes: Mala comunicación, rutina, convivencia, hijos, sexo, problemas familiares e infidelidad.

Hay parejas que deciden acudir para mejorar su relación de pareja, pero, desafortunadamente esos son las que menos y normalmente acudimos al especialista cuando el malestar o la problemática ha alcanzado un alto grado de disfunción en la pareja.

En Terapia de Pareja es muy importante el cuando la pareja decide solicitar ayuda y estar motivados para el trabajo que se nos avecina. Lo primero es que los dos han de querer asistir a terapia y estar motivados a trabajar, sí, a trabajar, en Terapia de Pareja la clave es el trabajo, trabajo que ha de realizar la pareja con ayuda del psicólogo.

El porcentaje de éxito en Terapia de Pareja está alrededor del 70%, siendo más alto si acudimos cuando empezamos a ver que algo falla en nuestra relación, que no es fluida la comunicación o empezamos a notar que algo está pasando en lo que sentimos por nuestra pareja.

“El tiempo solo cura los constipados y a veces mal, por lo que deja pasar tiempo no parece una buena opción”

Lo primero que hacemos en Terapia de Pareja es evaluar el nivel de malestar de la pareja y el porqué se ha producido ese deterioro en la pareja. Es algo que aunque parece obvio no lo es tanto. La parejas van acumulando malestar a lo largo de los años, muchas de ellas ni siquiera han hablado de lo que les ha ido “cargando” por lo que nuestra pareja solo ve alguien que se ha ido convirtiendo en un protestón/a, alguien sin la iniciativa que tenía al principio, menos comunicador/a… pero, sin entender qué ha pasado a lo largo del camino. De hecho, la mayoría de las veces ni nos cuestionamos que en ese algo que ha pasado durante el camino, nosotros, también somos responsables.

En pareja los dos son responsables de una mala relación, siendo la parte positiva que los dos también son responsables de buscar y encontrar una solución y a ello puede ayudarte la Terapia de Pareja.

“En terapia de Pareja trabajamos que conflictos sin resolver han llevado a la pareja al nivel de deterioro que presenta”

Como dato curioso para finalizar decir que solo un 20% de las parejas confía en obtener buen resultado de una Terapia de Pareja, siendo al finalizar la Terapia de Pareja un 70% las parejas que creen haber sido buena opción acudir a Terapia de Pareja.